Brasilia (EFE, AFP, LF) - El Partido de los Trabajadores (PT) anunció ayer los resultados parciales de sus elecciones internas, en las que hubo un «voto de castigo» a la conducción, por los recientes escándalos de corrupción que alcanzaron a muchos de sus representantes.
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El Campo Mayoritario, el grupo más fiel al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que controló el partido durante los últimos diez años e impulsó las purgas que llevaron a esa formación desde el marxismo hacia el centroizquierda, se perfila como ganador de las internas. Sin embargo, los resultados divulgados ayer, sobre 115.317 votos escrutados (cerca de 48%), proyectaron una segunda vuelta, ya que ninguno de los candidatos obtendría más de 50% necesario para triunfar.
Hasta ayer, Ricardo Berzoini, ex ministro de Trabajo y candidato a la presidencia del PT del Campo Mayoritario, había obtenido 41,6% de los votos, seguido por el izquierdista Valter Pomar, con 16,8%.
En tercer lugar se situaba Plinio de Arruda Sampaio, de 75 años, uno de los fundadores del PT y también representante de corrientes de izquierda, con 14,9% de los votos. En cuarto puesto se ubicaba la candidata moderada Maria do Rosario Nunes con 12,70%, seguida del otro candidato de izquierda radical Raúl Pont, que logró 11,90%.
Las elecciones ocurrieron en medio de un clima tenso, a causa de las gravísimas acusaciones de corrupción que generaron en el PT la más aguda crisis interna desde su fundación, en 1980. En su contra pesan denuncias de financiación ilegal de campañas, de ocultamiento a las autoridades electorales y al Fisco parte de su contabilidad, de uso de recursos del exterior para actividades políticas, de obtención de créditos en forma fraudulenta y de lavado de dinero, todo sancionado por la Ley Orgánica de Partidos Políticos. El resultado de las elecciones, pese a la victoria parcial del Campo Mayoritario, también refleja una fuerte pérdida de votos de esa facción, que en 2001 había ganado con casi 70% y en primera vuelta. Si ese sector pierde el timón del PT, a Lula le será más difícil encarar en calma el último tramo de su mandato y la pelea por la reelección.
• Alternativa
La previsible segunda vuelta deberá celebrarse el 9 de octubre, cuando los candidatos de izquierda anunciarán que unirán fuerzas contra Berzoini, lo que les da la inédita oportunidad de hacerse del control del partido.
Si aun así no logran derrotar al Campo Mayoritario, muchos de los más representativos dirigentes de la izquierda del PT anunciaron que es posible que abandonen el partido, lo que, se teme, desataría una desbandada general hacia otras formaciones radicales.
Las elecciones internas del domingo constituyeron, además, un nuevo episodio del cada vez más claro distanciamiento entre Lula y el partido que fundó en 1980. El presidente pasó el fin de semana en su residencia particular de Sao Bernardo do Campo, a metros apenas del lugar donde le tocaba votar, pero no salió de su casa durante todo el domingo, una señal de distanciamiento respecto del cuestionado Campo Mayoritario.
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