La izquierda ultra, contra Evo Morales, Tabaré y Lula
James Petras es un académico de los Estados Unidos que dedica sus tiempos libres a alentar la revolución en América latina desde un ultrismo extremo que se coloca como censor universal de las conductas. Clásico modelo del « animémonos y vayan», cumple en servir de aval institucional a agrupaciones de la izquierda del continente que, por cierto, no pelea por la revolución social en el país de Petras.Veamos el diálogo que dio Petras a la radio «CX 38 Centenario» de Montevideo en el cual aplica su ortodoxia socialista para explicar lo que pasa en Bolivia, Uruguay y Brasil.
-
El "alto al fuego" entre Irán y EEUU tambalea luego de nuevos ataques de Israel y la República Islámica
-
Misión Artemis 2: cuándo regresará la nave a la Tierra y cuáles son los riesgos para la tripulación
James Petras: Es una farsa. El primer arreglo de Evo en 2003 cuando vuelve de Europa, en el último momento durante la insurrección, exige aceptar a Mesa como un presidente temporal que queda 23 meses. Es como invitar a alguien a la casa y que se quede dos años y pico. Entonces, Evo repite esta vez la misma cosa. Durante las grandes movilizaciones que él está frenando siempre con sus políticas, denunciando la nacionalización del petróleo y, últimamente,, cuando lo sobrepasaron sus propias bases, da un pequeño viraje y después vuelve a su política común, que es simplemente olvidarse de la nacionalización, pensar en las elecciones futuras y todo lo demás. Y aceptar a Rodríguez.
J.P.: El señor Rodríguez es exactamente el clon de Mesa. Un caballero blanquito, más blanquito que Tony Blair, el inglés, educado en Harvard como todos los demás oligarcas, que va a repetir la misma cosa.
P.: ¿Qué hace Evo Morales ante eso?
J.P.: Siempre busca tregua Evo Morales para desmovilizar a la gente. Lo que va a ser irónico en todo eso es que Morales va a caer entre las dos sillas porque la derecha lo odia simplemente por ser indio y dirigente de un movimiento, y cada vez más los activistas, las bases, están hartos con su política de conciliación.
P.: ¿Quién gana y quién pierde?
J.P.: La izquierda, en general, habla de la derrota de la ultraderecha; imagino que en eso incluyen a la embajada norteamericana. Pero es falso. Los Estados Unidos estaban jugando a dos cartas: o la derecha con Vaca y o, a la segunda opción, con Rodríguez. Lo que ellos querían era paralizar la movilización, dividir al movimiento. Entonces, Morales tenía respaldo de la embajada norteamericana que representa a la ultraderecha, sectores capitalistas de La Paz e, incluso, sectores en Santa Cruz, más el Parlamento corrupto con Vaca y los demás que aceptarontemporalmente la subida al poderde Rodríguez, porque todos entendían que era obligatorio, necesario, paralizar las movilizaciones.
Y otra vez digo doble farsa, porque es una repetición exacta de lo que hizo Morales en octubre de 2003: ofrecer al movimiento de masas a un burgués neoliberal, paralizar las movilizaciones, dividir el movimiento y crear las condiciones para el retorno de la derecha. Las primeras encuestas por las elecciones anunciadas ponen al señor Morales en el cuarto puesto, después de Mesa y otros candidatos. Y obviamente no es tan mala su posición, porque es una encuesta de cuatro ciudades y él tiene más apoyo en el campo, pero sí es una baja en relación con lo que él esperaba y lo que él está jugando.
P.: Pero se anuncia que no se van a detener las movilizaciones...
J.P.: La gente está agotada de las huelgas y de las movilizaciones, pero Morales tiene una cosa que no tiene la derecha burguesa: tiene masa, tiene apoyo y, con el verticalismo de su organización, fomenta, dentro del movimiento de masas, discrepancias y divisiones. Y mucha gente combativa no quiere enfrentarse con las bases de Mesa en este momento por lo menos.
P.: ¿Y la crisis energética?
J.P.: Lo más indicativo hasta ahora es que Rodríguez no declaró a favor de las principales reivindicaciones: la nacionalización de petróleo y gas y sobre la Asamblea Constituyente, sólo llama por nuevas elecciones por el viejo Parlamento burgués. Sobre lo demás, dice que está abierto al diálogo, que es el mismo violín que tocaba el señor Mesa.
P.: En Uruguay, el embajador de Estados Unidos dijo que hay que firmar rápido el tratado de inversiones, porque ya había pasado demasiado tiempo y que éste era el momento de subirse al ómnibus o, si no, seguir caminando.
J.P.: En el caso de Uruguay, poco a poco, la gente está tomando cuenta de que el gobierno de Astori y de Vázquez no está marchando según sus políticas de reivindicaciones. Entonces, el embajadornorteamericano quiere que el gobierno realice lo más rápido posible, mientras tiene el máximo de apoyo, las medidas más dolorosas y más antipopulares, antes que el gobierno empiece a sentir las presiones, las huelgas y las luchas que son inevitables. En este sentido, creo que el embajador muy realista entiende la dinámica de la política neoliberal, que es tomar decisiones rápido para que se puedan llamar irreversibles, y después, si el pueblo protesta, ya están desvinculadas las reivindicaciones locales con el acuerdo de inversiones. Para ellos es estratégico, es una propuesta que obviamente va a beneficiar los intereses norteamericanos, y tienen mucha prisa para recibir buen tratamiento. Por eso creo que el momento propicio de que Tabaré todavía tiene este efecto de santo, de progresista, cuenta con el respaldo de los muy ex guerrilleros Mujica y los demás, Huidobro; y es el momento, porque, más adelante, quién sabe. Bajo las presiones de las bases del MPP y otros, pueden tratar de renegociar alguna parte del pacto de inversiones que es puramente negativo. Pero eso implica también algunas divisiones en el Frente. Mientras toda la izquierda todavía está en el Frente, más adelante, si postergan el acuerdo, puede provocar algunas divisiones. Ahora, tiene a todos adentro, y adentro no se puede hacer nada con la verticalidad y el autoritarismo de Astori. Creo que ése es el problema. Para ellos, aquí el tiempo es actuar con muchísima prisa.
J.P.: No me sorprende, porque una vez que entras en la política liberal de profundidad, y a atacar la legislación laboral, la legislación de salarios y todo lo demás, necesariamente tienes que aliarte con la derecha, y para mantener a la derecha fiel a la política de gobierno, hay que pagarles; ellos no entienden nada de compromisos ideológicos. Entonces, es normal que la corrupción del PT, gobierno de Lula, esté subvencionando los diputados.




Dejá tu comentario