Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El grave estado de salud de Ariel Sharon causó ayer conmoción en Medio Oriente, en momentos en que palestinos e israelíes se preparan para celebrar cruciales comicios y una fuerte incertidumbre domina la región.
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El nuevo partido de Sharon, Kadima (Adelante), fundado tras su salida del Likud en noviembre, lidera todos los sondeos. Precisamente ayer, una encuesta publicada por el diario «Haaretz» señaló que la agrupación ganaría 42 de los 120 escaños del Parlamento (Knesset) en los comicios del próximo 28 de marzo, tres más que los que le pronosticaban hace dos semanas. La gran duda es hacia dónde se volcará el electorado tras las noticias de ayer.
Hasta la recaída de Sharon, el tema dominante entre la clase política de Israel eran las acusaciones de corrupción en su contra. Según una investigación del Canal 10 de televisión, la familia del premier habría recibido 3 millones de dólares de dos empresarios austríacos, Martin y James Schlaff, propietarios del casino Oasis de Jericó en Israel. El pago, se dijo, habría estado vinculado a un escándalo de financiación ilegal de la campaña para las elecciones primarias del Likud en la víspera de las elecciones de 1999.
Pero la opinión pública parecía más preocupada por los temas económicos domésticos y por el futuro de la relación con los palestinos. El diario local «Maariv» acaba de revelar que en las oficinas de Sharon se estaba trabajando en un plan secreto para reemplazar la «Hoja de ruta» -impulsada por EE.UU., la Unión Europea, Rusia y la ONU-, que prevé un profundo retiro de Israel de Cisjordania, la anexión de algunas de sus áreas y la fijación de la frontera oriental del país en el marco de un acuerdo con Estados Unidos.
Otro foco de incertidumbre regional está dado por las elecciones legislativas palestinas del próximo día 25. La participación del grupo terrorista Hamas siembra temores tanto sobre el resultado como acerca del signo del gabinete que emergerá de las urnas. En ese sentido, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, admitió ayer la posibilidad de una negociación con el grupo extremista en caso de que el movimiento islámico gane los comicios, pero sólo si éste renuncia a las armas.
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