2 de enero 2017 - 00:00

Lanzan una masiva cacería tras el ataque de Año Nuevo en Estambul

El agresor abrió fuego contra la multitud que festejaba en un club nocturno al grito de “Dios es grande”. Hay 39 muertos.

El día después. El frente de la discoteca Reina amaneció ayer vallado y lleno de policías. Lamentablemente, Estambul se está acostumbrando a los ataques de cuño islamista.
El día después. El frente de la discoteca Reina amaneció ayer vallado y lleno de policías. Lamentablemente, Estambul se está acostumbrando a los ataques de cuño islamista.
Estambul - La Policía turca se lanzó ayer a una desesperada búsqueda del autor del atentado contra un selecto club nocturno de Estambul, perpetrado en pleno festejo por el Año Nuevo y en el que murieron al menos 39 personas y otras 69 resultaron heridas.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, afirmó que el atacante, que permanecía prófugo, dejó su arma en la exclusiva discoteca Reina, situada en la orilla europea del Bósforo, donde irrumpió hacia la 01.30 hora local y disparó indiscriminadamente contra una multitud de cientos de personas que festejaban.

"Es un terrorista como ya los conocemos. Disparó al policía de la puerta, entró, ametralló y mató a personas inocentes. Entonces dejó el arma y abandonó el lugar aprovechando el caos", dijo Yildirim.

El jefe del Gobierno no especificó el tipo del arma usado, que según algunos testigos era un fusil tipo Kalanishkov, mientras que otros hablan simplemente de un arma automática.

"Escuché que el terrorista iba vestido de Papá Noel. No es cierto", dijo Yildirim, con lo que desmintió ciertas informaciones basadas en testimonios de que el hombre se había disfrazado.

El primer ministro aseguró que la policía cuenta con algunos indicios sobre su posible identidad, aunque no ofreció detalles.

Testigos, entretanto, dieron una pista sobre su posible identificación yihadista al asegurar que gritaba "Alahu Akbar" (Dios es grande) mientras abría fuego.

Entre las víctimas hay ciudadanos de varios países árabes como Arabia Saudita, Libia, Líbano, Marruecos y Túnez, según indicó la ministra turca de Asuntos Sociales, Fatma Betül Sayan Kaya, tras una visita a una clínica en la que se encontraban numerosos afectados por este atentado.

La cadena pública turca TRT afirmó que se identificó hasta ahora a 20 de los 39 muertos, 25 hombres y 14 mujeres.

Las autoridades turcas impusieron tras el ataque un bloqueo informativo, una medida habitual después de grandes atentados en el país eurasiático.

El ministerio israelí de relaciones Exteriores confirmó en Jerusalén que una ciudadana israelí murió en el atentado y otra resultó herida, mientras que en París, el canciller francés, Jean-Marc Ayrault, informó de la muerte de una mujer con doble nacionalidad francesa y tunecina.

El club Reina es un conocido lugar de ocio de la alta sociedad de Estambul (ver aparte).

Un mozo del local indicó al diario Hürriyet que en el local había unas 500 o 600 personas festejando la llegada de 2017.

Según relatan testigos al mismo diario, numerosos clientes de la discoteca se lanzaron al mar, y la Guardia Costera realizó una operación de rescate para salvarlos.

El dueño del club, Mehmet Koçarslan, aseguró al diario Hürriyet que los servicios secretos estadounidenses ya habían avisado de posibles ataques una semana antes y que se habían tomado medidas adicionales de seguridad a orillas del Bósforo. Sin embargo, la versión fue desmentida por Estados Unidos.

La Policía había desplegado a unos 25.000 agentes anoche en Estambul para prevenir atentados, después de que el país se viera golpeado por una oleada de ataques en los últimos años.

Si bien todavía nadie se adjudicó el atentado, las emisoras turcas señalan que la policía está centrando sus investigaciones en el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que, como otras veces, puede haber actuado a través de un "lobo solitario" que adhirió espontáneamente a sus exhortaciones a matar "infieles", recientemente, de modo especial en Turquía.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que este tipo de atentados busca desestabilizar a Turquía, y lo relacionó con la conflictiva situación de la región.

"Estos ataques perpetrados por diferentes organizaciones terroristas contra nuestros ciudadanos no son independientes de otros incidentes que suceden en la región", aseguró Erdogan.

"Turquía está determinada a hacer lo que sea necesario en la región para mantener la seguridad y paz de los ciudadanos turcos", dijo Erdogan en aparente referencia a la lucha del ejército turco contra el EI en Siria.

En total, el EI perpetró en Turquía 14 atentados en los últimos dos años que causaron unos 250 muertos, entre ellos civiles, turistas extranjeros, policías y soldados.

Agencias EFE, AFP, DPA y Reuters,


y Ámbito Financiero

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