29 de noviembre 2005 - 00:00

Lanzó Bush plan de empleo legal para inmigrantes

El presidente George W. Bush saluda a miembros de la Guardia de Frontera al anunciar la reforma migratoria en Arizona.
El presidente George W. Bush saluda a miembros de la Guardia de Frontera al anunciar la reforma migratoria en Arizona.
Washington (ANSA, EFE, AFP) - George W. Bush anunció ayer una serie de medidas para disminuir la inmigración ilegal, en un delicado equilibrio entre la presión de los empresarios que quieren favorecer el ingreso de mano de obra y la presión del electorado republicano, que se opone a la presencia de indocumentados en territorio norteamericano.

«Vamos a crear un nuevo programa de trabajadores temporales para contratar extranjeros que puedan hacer los trabajos que los estadounidenses no quieren hacer», dijo Bush en una base militar de Arizona, el estado fronterizo con México que registra más cruces de inmigrantes indocumentados.

Bush aclaró que para defender la frontera con éxito es necesario «sacar a los trabajadores indocumentados de las sombras». Según las autoridades, en Estados Unidos viven y trabajan 11 millones de inmigrantes indocumentados, la mayoría de los cuales son latinos.

Bush agregó que planea devolver a los inmigrantes capturados a sus lugares de origen para evitar que sean liberados en la frontera, como sucede en la actualidad
. El mandatario puso como ejemplo un programa aplicado con el gobierno de Brasil, que tuvo como resultado una disminución del flujo de inmigrantes indocumentados de esa nacionalidad. Además, Bush anunció que aumentará los controles a las empresas estadounidenses que contraten indocumentados y la circulación de documentos falsos, como las tarjetas de permiso de trabajo.

• Condicionamiento

Según voceros del gobierno, el programa de trabajadores temporales de Bush consiste en permitir que las empresas estadounidenses contraten a extranjeros por un lapso de tres años, con opción a tres más, con la condición que después vuelvan a sus países de origen.

Desde principios de 2004, Bush sostiene la necesidad de implementar un programa de este tipo, aunque para llevarlo a cabo necesita los votos del Congreso y convencer al ala más conservadora del Partido Republicano, que rechaza «premiar a quienes quebraron la ley».

Por otra parte, Bush enfrenta la presión de los empresarios estadounidenses que desde hace años reclaman una reforma que les permita contratar a trabajadores extranjeros, argumentando que al pagar salarios más bajos podrán competir con potencias emergentes como China, que cuenta con una gigantesca fuerza laboral barata.

Ayer, el grupo antiinmigrante «Coalición por el futuro de los trabajadores estadounidenses» lanzó una campaña televisiva contra la contratación de mano de obra extranjera.

Dejá tu comentario

Te puede interesar