Washington (ANSA, EFE, ASN) - Un periodista de la revista estadounidense «Time» evitó la cárcel al asistir a los tribunalespara revelar la fuente gubernamental a la que protegía, en el marco dela investigación sobre la filtración a la prensa de la identidadde una agente encubierta de la CIA. Matthew Cooper, quien debía cumplir por desacato 18 meses de prisión, fue autorizado por la fuente que protegía, Lewis Libby, jefe de Gabinete del vicepresidente Dick Che ney, a revelar su identidad. Así, el periodista se presentó ante el juez Thomas Hogan, quien investiga el caso, y respondió sus preguntas.
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Tanto el periodista como «Time» fueron declarados el pasado día 9 en desacato por negarse a dar el nombre de la fuente que el año pasado había revelado el nombre de la agente, algo que constituye un serio delito en EE.UU. Al periodista le correspondía por ello una pena de 18 meses de prisión -que fue apelada-; y a la revista, una multa de 1.000 dólares diarios hasta que aceptaran resignar el secreto periodístico.
Según «Time», su periodista compareció el lunes ante el fiscal especial que lleva la causa, Patrick Fitzgerald, para prestar declaración en torno a la conversación que mantuvo en julio del año pasado con quien es la mano derecha del vicepresidente, quien irá por la reelección el 2 de noviembre en fórmula junto con George W. Bush. Ahora, al conocerse la identidad de la fuente, el caso trasciende la problemática del secreto profesional de los periodistas para convertirse en un hecho político de primer orden.Según se sospecha, la divulgación del nombre de la espía, Valerie Plame, fue un modo de vengarse de su marido, el ex embajador Joseph Wilson, que en su momento -antes de la guerra de Irak- contradijo la versión de la Casa Blanca de que Saddam Hussein había tratado de adquirir uranio en Níger. Esta acusación fue lanzada por el propio Wilson en una columna publicada en «The New York Times».
Varios funcionarios de la Casa Blanca tuvieron que declarar en este caso, e incluso el presidente, George W. Bush.
La revelación voluntaria del nombre de un agente de inteligencia es un delito federal, por lo que en diciembre último se creó una sala especial, presidida por el fiscal Fitzgerald, parainvestigar el origen de la filtración. Esto realza el gesto de Libby, así como el del periodista que protegió su identidad hasta recibir autorización para revelarla, dijeron observadores.
El caso de Cooper se suma a otro en que cinco periodistas fueron declarados en desacato la semana pasada por no revelar las fuentes de una información acerca del científico Wen Ho Lee, que hace un año estuvo bajo sospecha de espionaje.
Estos periodistas, a quienes se ordenó pagar una multa de 500 dólares diarios hasta revelar el secreto, son Joseph Heb ert, de la agencia de noticias «Associated Press»; James Risen y Jeff Gerth, del diario «The New York Times»; Robert Drogin, del matutino «Los Angeles Times»; y Pierre Thomas, de la cadena de televisión ABC.
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