Liberará Turquía al fallido asesino de Juan Pablo II

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Estambul y Roma (ANSA, EFE, Reuters) - Un tribunal turco autorizó que esta semana sea liberado Mehmet Ali Agca, quien atentó contra la vida del papa Juan Pablo II en 1981, pese a lo cual el pontífice lo perdonó y lo visitó en prisión.

El tribunal aprobó un documento de la prisión de la capital turca donde está recluido Agca que indica que el detenido cumplió su condena, informó la agencia local «Anadolu».

Agca debe ser liberado entre mañana y el domingo, según la información.

El vocero del Vaticano,
Joaquín Navarro Valls, quien se enteró por la prensa de la noticia, se mostró prescindente y dijo que el tema es «un problema de naturaleza jurídica».

«La Santa Sede frente a un problema de naturaleza jurídica se remite a las decisiones de los tribunales implicados en este caso»,
se limitó a comentar el portavoz.

El atacante había sido extraditado a Turquía en 2000 luego de haber pasado 19 años en cárceles italianas y a instancia de una gracia del presidente
Carlo Ciampi. En su país, Agca fue condenado a cadena perpetua por el crimen de un periodista cometido en 1979, pena que luego fue conmutada por 10 años de prisión.

Ali Agca, nacido en 1958, en Yesiltepe, Turquía, en la provincia de Malatya fronteriza al Kurdistán, fue conocido mundialmente cuando el 13 de mayo de 1981 disparó contra Juan Pablo II en la Plaza San Pedro.

Desde su internación en el Policlínico Gemelli, el pontífice dijo que perdonaba a su agresor.

Militante de la organización de extrema derecha de los «zorros grises», en febrero de 1979 Agca asesinó a
Abdi Ipekci, director del diario liberal «Milliyet». Ese crimen le valió la cadena perpetua pero Agca logró huir de la cárcel de máxima seguridad de Kartel Maltepe el 25 de noviembre de 1979.

Su intención de matar al pontífice «no fue obra de un maníaco, sino que fue preparada por una organización que quedó en la sombra», se sostuvo en el juicio en su contra. Para la defensa, en cambio, Agca actuó en total soledad, víctima de una esquizofrenia paranoica que le hacía desear convertirse en un «héroe» del mundo musulmán.

En 1982, Agca cambió la versión y habló de una «pista búlgara» que uniría el atentado con los servicios secretos de ese país, que incluían la mafia turca y los «zorros grises». Incluso se detecta a un supuesto cómplice de Agca,
Oral Celik, quien debía intervenir si el agresor fallaba en el intento.

La sentencia de 1986 no logró demostrar la existencia del complot o al menos la culpabilidad de otros turcos y de búlgaros.

Tiempo después, el agresor turco involucró a oficiales de los servicios secretos estadounidenses que le habrían pedido acusar a países del este europeo, luego habló de
Francesco Pazienza, que vinculó la pista búlgara con el ex miembro de Brigadas Rojas Giovanni Senzani, compañero de cárcel de Agca.

Sus cambios en cuanto al motivo del atentado, nunca aclarado en profundidad, también pasaron por el misterio del tercer secreto de Fátima y la declaración de creer en la «reencarnación de Jesucristo». Agca escribió un libro autobiográfico titulado «Mi verdad».

Juan Pablo II perdonó personalmente a su atacante, a quien visitó en la cárcel de Rebibbia el 27 de diciembre de 1983.

El papa recibió el 20 de febrero de 1987 a la madre de Agca y a su hermano, tras lo cual la mujer presentó un pedido de perdón al gobierno italiano, que fue rechazado.

Juan Pablo II volvió a recibir en audiencia a la madre de su agresor en 1994, 1996 y a su hermano Adnan en 1997.

El Vaticano hizo saber en 1999 que no se oponía a un «acto de clemencia» hacia Agca, en respuesta a un pedido del Ministerio de Justicia italiano.

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