San Francisco (EFE) - El nuevo libro sobre «Garganta profunda» del periodista Bob Woodward no da nuevas pistas sobre las motivaciones del mítico personaje, pero llega justo a tiempo para recordar la importancia de las fuentes confidenciales.
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La crítica de los principales diarios de los EE.UU. coincide en que hay mucho ruido y pocas nueces en torno a «The Secret Man» («El hombre secreto»), el nuevo libro del periodista de «The Washington Post» Bob Woodward sobre la fuente anónima más famosa del periodismo estadounidense.
El libro acaba de salir a la venta con bombos y platillos con una tirada inicial de 750.000 ejemplares, aprovechando el tumulto que causó la revelación, a principios de junio, de la identidad del personaje cuyas declaraciones impulsaron la caída del presidente Richard Nixon en 1974.
«Garganta profunda», ese «hombre secreto», no es otro que Mark Felt, número dos de la Oficina Federal de Investigaciones(FBI) en la década década de 1970, hoy un anciano de 91 años, residente en Santa Rosa (California).
Sin embargo, el quid de la cuestión -por qué Felt accedió a filtrar la información que destapó el escándalo «Watergate»- presumiblemente no se conocerá nunca.
•Momento preciso
Lo que sí queda claro es que el libro llega en el momento preciso. Su salida al mercado coincidió con la orden judicial para encarcelar a la periodista de «The New York Times» Judith Miller por negarse a testificar sobre sus conversaciones confidenciales con fuentes del gobierno, un caso que podría tener graves repercusiones para la libertad de prensa en los EE.UU.
Tal y como señaló recientemente Orville Schell, decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Berkeley, en California, «es irónico que 'la madre' de todas las fuentes anónimas salga a la luz justo en un momento en que la confidencialidad corre tanto peligro».
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