Los jubilados españoles salieron a las calles para exigir "pensiones dignas"
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"Está habiendo una pérdida de poder adquisitivo en las clases más modestas", abundó Emilio Zamora, ex empleado de la tabacalera Altadis, que lucía un cartelito con unas tijeras y el lema "Su botín es mi crisis. Sin pan no hay paz".
En un discurso ante el Parlamento el miércoles, Rajoy reiteró que quiere subir las pensiones un 0,25% este año, como en los dos anteriores, y por lo demás se limitó a prometer "una mejora" de las pensiones mínimas y de viudedad.
Sin embargo, no cifró cuál sería ese aumento, y sobre todo, lo condicionó a la aprobación de los Presupuestos de 2018, que su Partido Popular, minoritario en la cámara, sigue negociando arduamente y presentará el próximo viernes.
Argumentó que el país tiene ante Bruselas el compromiso de no rebasar el 3% de déficit, y que debido al envejecimiento de la población, las pensiones son un gasto creciente que es necesario contener.
La presión es fuerte sobre el gobierno conservador de Rajoy, que al calor de la recuperación económica ya subió los sueldos de los funcionarios y propició un acuerdo entre la patronal y los sindicatos para aumentar el salario mínimo un 4% este año.
Al mismo tiempo, supone una ecuación política delicada para el PP, que tiene en los pensionistas un importe número de votos y trata de conservarlos frente al empuje del partido liberal Ciudadanos, al que los sondeos colocan ahora en cabeza.



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