1 de marzo 2022 - 00:00

Los oligarcas rusos le sueltan la mano a Putin por la guerra

Algunos hombres fuertes como Olega Deripaska y Mihkail Fridman repudiaron abiertamente la ofensiva.

Londres - Los “oligarcas” rusos, esas figuras que se volvieron millonarias durante las privatizaciones salvajes de los años 90, o que amasaron fortunas durante las dos décadas de Vladímir Putin en el poder, comienzan a tomar distancia jefe del Kremlin y no respaldan la invasión a Ucrania.

Tienen sus razones: una guerra total contra una nación con la cual muchos tienen lazos muy estrechos, incluso familiares; la sanciones económicas que están demoliendo al rublo, a la economía rusa y a sus patrimonios siderales y hasta la amenaza de una pesadilla nuclear.

No se trata de una rebelión declarada y abierta, como aquella que le costó la cárcel y la expropiación a Mikhail Khodorovski, el dueño del ya difunto coloso petrolífero Yukos, pero hay nombres importantes entre quienes comienzan a alejarse.

Son los que están dispuestos a exponerse a un alejamiento del zar del Kremlin y de su corte de hombres procedentes de los “siloviki”, los veteranos de los servicios de inteligencia y de las fuerzas armadas que componen el “núcleo duro” del poder de Putin.

Las primeras críticas explícitas de super millonarios históricos llegaron de dos pesos pesados como Olega Deripaska y Mihkail Fridman, dispuestos hasta a hacer un guiño a las protestas callejeras de estos días contra la guerra, reprimidas, como siempre, con una ola de arrestos de parte de la policía.

Mucho más esfumada aparece la posición del muy astuto Roman Abramovich, cada vez más expuesto a perder los bienes del imperio, incluido el Chelsea, que supo construir en Londres, que ha preferido inventarse como mediador voluntario, al margen de las difíciles negociaciones de ayer entre Moscú y Kiev para alcanzar una tregua.

El más explícito fue Deripaska, emparentado con Boris Yeltsin, el primer presidente de la Rusia postsoviética, hasta ahora el rey intocable del aluminio ruso, que en las redes no solo pidió por la paz sino que decretó la muerte “del capitalismo de estado” en su país, uno del los pilares del poder putinista.

Friedman, el principal accionista y referente del grupo Alfa Bank, que tiene una fortuna personal estimada en 15 mil millones de dólares, divulgó un mensaje entre los empleados de su fondo de inversiones londinense para decirles que “la guerra nunca puede ser la respuesta”.

Entrevistado por el Daily Telegraph, recordó que es hijo de una familia judía rusófona de Ucrania, donde vivió “hasta los 17 años” antes de trasladarse a Moscú, Deripaska dijo al diario británico que es alguien orgulloso “de la ciudadanía rusa”, pero también “profundamente vinculado a Leópolis”, en Ucrania, “donde nací, y que es mi ciudad preferida en el mundo”.

Son señales claras de un alejamiento de las últimas decisiones de un presidente cuyo poder, aunque no se debe sobreestimar el peso político actual de los oligarcas que sobrevivieron a su autocracia, podría revelarse tarde o temprano no tan granítico como se piensa.

Abramovich, que tiene también un pasaporte israelí, hizo saber a través de un portavoz del Chelsea, cuya gestión ya anunció que cederá, pero que sigue siendo de su propiedad, haber aceptado la invitación del productor cinematográfico ucraniano Alexander Rodnyansky para “apoyar una búsqueda de una solución pacífica” al conflicto. Rodnyansky, como Abramovich, son dos figuras públicas muy activas en el seno de las comunidades judías de la ex URSS. Abramovich advirtió que su influencia “es limitada”, aunque el Jerusalem Post sostuvo que estuvo presente en las negociaciones entre Moscú y Kiev en Bielorrusa, dado que no pudo ser confirmado.

También se destacó el mensaje de Ayshat Kadyrova, la primogéntica del feroz hombre fuerte de la república de Chechenia, Ramzan Kadyrov, el mismo que aseguró tener miles de voluntarios dispuestos a luchar por Putin en Ucrania. Desde París, donde diseña modelos inspirados en la tradición islámica de su gente, Ayshat difundió un grito de paz en mayúsculas: “NADIE quiere la guerra”, posteó.

Agencia ANSA

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