29 de septiembre 2021 - 00:00

Los talibanes imponen de a poco su conocido sistema de represión

Kabul - Varias provincias de Afganistán emitieron circulares para prohibir a los hombres afeitarse o recortarse prolijamente la barba y que las mujeres tengan teléfonos inteligentes, aunque el Ministerio de Cultura del nuevo régimen talibán indicó que no se trata de una postura oficial.

Según las informaciones recogidas por la cadena de televisión afgana Tolo TV, las notas represivas circularon entre la población en las provincias de Helmand, Kapisa y Tajar, y fueron confirmadas por declaraciones de residentes.

En tanto, los ultraislamistas afirmaron ayer que adoptarán temporalmente una efímera constitución monárquica de 1964 -que rigió hasta 1973- que otorgaba a las mujeres el derecho al voto, aunque que eliminarán del texto cualquier elemento con el que no estén de acuerdo.

Oscuridad

Un mes y medio después de haber tomado el poder en Afganistán, los talibanes siguen siendo ambiguos sobre su programa político, pero la población y la comunidad internacional temen la misma brutalidad y radicalidad de las que hicieron gala en su anterior régimen, de 1996 a 2001. Este asunto es fundamental para que el Gobierno que se volvió a apoderar del país tras la desordenada retirada de EE.UU. sea reconocido por la comunidad internacional, paso esencial para reanudar la vital ayuda económica.

En el anterior régimen, las mujeres no podían trabajar ni estudiar, salvo raras excepciones.

Tras haber tomado el poder el 15 de agosto, los talibanes han tratado de tranquilizar al respecto, asegurando que las mujeres serían respetadas de conformidad con la sharía, la ley islámica, pero sin dar más precisiones.

Las afganas que estudian en universidades privadas han sido autorizadas a volver, pero en clases no mixtas y totalmente cubiertas con velo, salvo los ojos, igual que las escolares de primaria. Los talibanes dijeron que las demás alumnas podrían volver a estudiar, pero no dieron un calendario.

Asimismo, las nuevas autoridades impidieron temporalmente a las empleadas públicas asistir a sus lugares de trabajo a la espera de definir en qué casos podrían ser reemplazadas por hombres.

La ausencia de mujeres en el gobierno provisional es una mala señal, igual que el retorno del temido ministerio de la Promoción de virtud y la Prevención del vicio.

Silencio

“Respetaremos la libertad de prensa” que “permite corregir los errores de dirigentes”, aseguró su portavoz Zabihulá Mujahid. Semanas después, el tono cambió. Según Reporteros sin Fronteras (RSF), los talibanes anunciaron once reglas que los periodistas afganos deben respetar, entre ellas, la prohibición de difundir “temas contrarios al islam” o “insultantes para personalidades públicas”. Todo ello abre la puerta “a la censura”, según RSF.

En todo caso, varios periodistas han huido o se han escondido tras la llegada al poder de los talibanes.

En su anterior régimen, los talibanes aplicaron una versión estricta de la sharía, prohibiendo juegos, música, fotos o televisión. Entonces, algunos deportes eran autorizados, pero bajo estricto control: solo los hombres podían jugar o asistir a los partidos.

“La música está prohibida por el islam, pero esperamos que los afganos no hagan ciertas cosas, en lugar de tener que obligarlos” a no hacerlas, afirmó Mujahid. No obstante, habitantes han acusado a los talibanes de haber asesinado a fines de agosto a un cantante folklórico en Andarab (Noreste).

Es uno de los desafíos más urgentes para el régimen talibán. La economía del país sale exangüe de décadas de guerra y la suspensión de la ayuda internacional puede sumir al país en una catástrofe económica y humanitaria.

Se ignora de momento cómo los talibanes van a encontrar medios para pagar los sueldos de los empleados públicos y mantener en marcha infraestructura vital como la de agua, luz y comunicaciones.

Respecto a la droga, Mujahid afirmó que las nuevas autoridades no transformarían al primer productor mundial de opio en un narco-Estado.

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