Lula, inmune a escándalos, ganaría en primera vuelta

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San Pablo - A cuatro días de las elecciones del domingo, la campaña electoral brasileña es cada vez más feroz, pero eso no parece alterar la tendencia hacia la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. Pese al escándalo por el intento de compra de una carpeta supuestamente comprometedora contra los principales candidatos opositores, que involucra a hombres de confianza del presidente, la intención de voto de éste se mantiene elevada, asegurándole, por ahora, el triunfo en primera vuelta.

El último sondeo del Instituto Sensus, uno de los más prestigiosos aquí, dio ayer a Lula da Silva una intención de voto de 59%, sin contar los sufragios en blanco y nulos, tal como marca la ley electoral brasileña. Si números como éstos se confirman en la realidad, habrá que hablar el domingo a la noche de un triunfo contundente, que no habrá sido comprometido por estas acusaciones.

Mientras, el socialdemócrata Geraldo Alckmin obtiene 32%, no pudiendo sacar partido a fondo de la nueva corruptela, por más que el mandatario haya caído del 62,5% registrado hace un mes y él haya subido 8 puntos.

La tercera candidata en importancia, la izquierdista Heloísa Helena (escindida del Partido de los Trabajadores por el giro al centro que dio el gobierno en sus inicios), tiene 6,6%, casi 4 puntos menos que a fines de agosto.

Experto en supervivencia, Lula parece a punto de zafar del último escándalo, que provocó la caída de varios de sus allegados y el apartamiento de su jefe de campaña, el presidente del Partido de los Trabajadores Ricardo Berzoini. Todos ellos aparecen implicados en el intento de compra de un dossier por 800.000 dólares (los portadores fueron detenidos en un aeropuerto con el dinero en efectivo) para implicar a Alckmin y al candidato del mismo partido (el PSDB) a la gobernación de San Pablo, José Serra, en hechos de corrupción.

  • Desconocimiento

    Un dato interesante de la encuesta de Sensus está dado por el hecho de que, pese al ruido público, no todos los brasileños están al tanto del «dossiergate».

    Otro es que 58% de los entrevistados afirmó tener conocimiento del tema, pero sólo 3,2% dijo haber cambiado su voto por él.

    Según el director de Sensus, Ricardo Guedes, «la compra del dossier tuvo poco impacto. Priman más la estabilidad del real, los programas sociales, el aumento de los salarios por encima de la inflación y la propia popularidad de Lula». Con todo, el especialista se atajó: «Todavía no hubo tiempo suficiente para que la opinión pública se forme un juicio sobre el caso», dijo sin descartar novedades.

    Mientras, la campaña seguía ayer al rojo vivo, con Lula protagonizando al cierre de esta edición un acto en Belo Horizonte (estado de Minas Gerais), un distrito clave por ser el segundo mayor colegio electoral de Brasil, y donde busca consolidar la estrecha ventaja que le adjudican las encuestas.

    En tanto, el escándalo se enrevesaba más al conocerse que la Policía Federal investiga como uno de los hombres clave del montaje contra los socialdemócratas al empresario Abel Pereira, un hombre acusado de haberse beneficiado por la venta de ambulancias sobrefacturadas al Estado y estrechamente ligado a Barjas Negri, ex ministro de Salud del gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Sí, ligado no al PT, sino al PSDB. ¿Habrá inocentes en esta historia?

    Por otro lado, fuentes policiales brasileñas esperan hoy un informe del FBI norteamericano, que podría arrojar claves sobre el origen de los dólares que iban a ser usados para comprar las carpetas supuestamente comprometedoras para los opositores.

    La esperanza del PSDB es que surja algún elemento que implique más concretamente al presidente o a hombres de su confianza, lo que podría resultar más complicado si los billetes hicieron varias escalas, por ejemplo, en bancos estadounidenses.

    En la última derivación del caso, el Tribunal Superior Electoral, que investiga si la campaña petista se quiso beneficiar con las carpetas, le dio a Lula diez días hábiles para fundamentar su postura.

  • Pirotecnia

    Con la prórroga (el plazo antes era de 5 días), el mandatario podrá ir a las elecciones del domingo sin prestarse antes de esa fecha al deleite de la oposición, aunque, teóricamente, su candidatura podría ser impugnada por los jueces incluso después de un eventual triunfo, un extremo que ha sido rechazado como « golpista» por el oficialismo.

    La pirotecnia verbal es notable, y crece en paralelo a lo que se juega cada día que pasa.

    Aunque no es santo de su devoción, Cardoso pareció imbuirse el lunes a la noche del espíritu de Hugo Chávez, al llamar «demonio» a Lula. «El insinúa que fue traicionado.

    Inmodestamente, se comparó con Cristo. Y se equivocó, porque Cristo nunca fue a besar a Judas ni lo llamó compañero. Eso no es de Cristo, es del demonio, y tenemos que expulsarlo por el voto», disparó ante 3.000 personas durante un acto por la ética en San Pablo.

    La polémica surgió después de que Lula se hubo presentado (una vez más) como un Cristo traicionado por sus apóstoles, lo que derivó ayer en una curiosa polémica que hasta involucró notas de los diarios a varios teólogos, que hablaron del mesianismo presidencial. De todo se habla en esta campaña. De todo, menos de propuestas.
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