30 de marzo 2004 - 00:00

Lula: "La economía aún es vulnerable"

San Pablo y Brasilia (AFP, ANSA, Reuters) - El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva negó ayer que su gobierno esté en crisis y admitió que, pese a los esfuerzos realizados en 2003, la economía brasileña sigue siendo «altamente vulnerable».

«Es importante que todo el mundo sepa que Brasil todavía tiene una economía vulnerable», dijo Lula en una ceremonia en la sede de General Motors en San Pablo, organizada con motivo de la entrega de 305 automóviles a la policía caminera. «Vulnerable porque debemos mucho, vulnerable porque parte de nuestra deuda está dolarizada, vulnerable porque los proyectos que queremos tener para hacer una revolución en la infraestructura tienen problemas», explicó.

• Optimismo

Lula dijo que así y todo los brasileños «deberían ser optimistas» porque existen condiciones para reanudar un ciclo de crecimiento después de un 2003 que cerró con una contracción de 0,2% del Producto Bruto Interno (PBI) y un crecimiento del desempleo (actualmente de 12% de la población activa).

Sus declaraciones fueron dadas poco antes de la divulgación de una encuesta que confirmó la erosión de su popularidad (ver aparte). Con todo, Lula ratificó las opciones de estricto control de gastos adoptadas desde que llegó al poder hace quince meses con el objetivo de contener la inflación y recuperar la confianza de los inversores, pese a los pedidos de flexibilización procedentes de sectores productivos y de la base aliada en el gobierno.

• Certeza

«No estoy dispuesto a llevar a Brasil a una aventura. Prefiero mantener mi plan, que es el único que cabe en la economía brasileña, que es el plan de la certeza, de la credibilidad», sostuvo el mandatario. Admitió, sin embargo, que las cosas podrían no ir tan rápido como le gustaría.

«Ciertamente, la economía brasileña va a crecer, si no tanto como nos gustaría, al menos tanto como le sea posible crecer», dijo. En este sentido,
las expectativas del mercado parecen ir enfriándose. Según la última encuesta semanal del Banco Central, los principales analistas del mercado financiero brasileño redujeron por quinta semana consecutiva sus previsiones de crecimiento para este año, pasando a 3,5% frente a 3,54% de la semana anterior. A comienzos de marzo los analistas estimaban un crecimiento de 3,7%.

• No hay crisis

Por otra parte, el presidente Lula negó que las divergencias internas y el caso Waldomiro Diniz (un ex asesor del jefe de Gabinete, José Dirceu, involucrado en un escándalo de corrupción) hayan sumido al país en una «crisis».

«El hecho de tener divergencias políticas, el hecho de tener contradicciones, está lejos de poder decir que existe una crisis», declaró, a la vez que atribuyó la agitación política a intereses electorales, vinculados a la preparación de los comicios municipales de octubre. «¿Será que algunos tienen miedo de que el Partido de los Trabajadores gane en demasiadas ciudades?», se preguntó.

Asimismo, pidió comprensión ante la proliferación de reclamos, alegando que sus poderes no son los de Dios. «No esperen que sea más que un presidente de la república. Sólo dispongo de la Constitución, no tengo los poderes de Dios para hacer los milagros que algunos piensan que debo hacer, sobre todo en relación con las municipalidades y los gobiernos de los estados», afirmó.

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