26 de junio 2003 - 00:00

Lula, muy duro con Congreso y Corte Suprema

Brasilia (O Estado de S. Paulo, AFP, EFE, ASN) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, y sus principales operadores salieron ayer a desactivar un peligro de conflicto de poderes capaz de poner obstáculos a sus proyectos de reforma previsional y tributaria.

La prensa brasileña habló ayer de «crisis». Todo comenzó con un discurso de Lula pronunciado el martes en la Confederación Nacional de la Industria (CNI), donde señaló que «pueden estar seguros de que no hay lluvia, no hay helada, no hay cara fea, no hay Congreso ni Poder Judicial. Sólo Dios será capaz de impedir que hagamos que este país ocupe el lugar destacado que nunca debería haber dejado».

Esa frase, entre otras, provocó una tormenta de reacciones en el Congreso y mereció una dura e irónica respuesta del presidente del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), Maurício Correa, quien señaló que, aunque hace fuerza para que se cumplan las previsiones «sobrenaturales» de Lula, existe una Constitución que debe ser respetada. «En cuanto a las previsiones divinas, espero que se realicen porque auguro que Brasil se coloque en una posición de tranquilidad... En lo que respecta a los demás poderes, la Constitución debe ser respetada y, como tal, cada uno de ellos tiene sus límites demarcados clara y expresamente».

La crisis no se refiere sólo a cuestiones de declaraciones más o menos felices y de hecho Lula y sus colaboradores salieron ayer a afirmar -como se estila en estos casos-que sus expresiones fueron «sacadas de contexto». El problema va más allá y tiene que ver con la guerra soterrada entre el Poder Ejecutivo y el Judicial por la reforma previsional, que afecta intereses y privilegios de los funcionarios públicos, particularmente los de la Justicia. Entre éstos se cuentan la aplicación de un impuesto de 11% a las jubilaciones de estatales más elevadas, topes a las remuneraciones y el fin de la equiparación automática de las pensiones con el último salario percibido en actividad. El STF ha dicho repetida y públicamente que podría tachar de inconstitucionales esas disposiciones, dando por tierra con algunas de las medidas más importantes del proyecto oficial de reforma.

Para aquietar las aguas, Lula se presentó escoltado por el presidente del Senado, José Sarney, y el de la Cámara de Diputados, Joao Paulo Cunha, y aseguró que la prensa malinterpretó su declaración. «He dado demostraciones inequívocas del respeto y de la relación que quiero y necesito tener con el Congreso. «En política no hay nada peor que los malos entendidos», agregó, poniéndose «a disposición de cualquier legislador que se pudiera haber sentido afectado».

Su mano derecha, el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), José Dirceu, dijo que «en tanto dependa del presidente y de nosotros, no habrá ninguna duda sobre nuestra total fidelidad y compromiso con la armonía entre los poderes».

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