Lula y Sarkozy firmarán uno de los mayores acuerdos militares de los últimos años
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Lula y Sarkozy sellarán la compra brasileña de submarinos y helicópteros por una cifra que los u$s 12.000 millones.
El gobierno brasileño pretende pagar los más de 12.000 millones de dólares del negocio con Francia en hasta 20 años, mediante financiaciones y desembolsos directos, pero esa resolución depende de la aprobación del Congreso.
Además de los submarinos y helicópteros, el gobierno brasileño probablemente comprará a Francia 36 aviones caza Rafale, a un costo de 5.464,4 millones de dólares. La preferencia por los caza franceses fue confirmada al rotativo por el ministro de Defensa, Nelson Jobim, pero esa adquisición aún no fue concretada.
"Todavía espero las consideraciones de la FAB (Fuerzas Aéreas Brasileñas) sobre el precio y transferencia de tecnología. Ellos harán la elección e indicarán pros y contras de cada avión", señaló Jobim.
Los militares brasileños deben definir el vencedor de la disputada licitación, cuyos tres finalistas son los aviones franceses Rafale, los F-18 de Estados Unidos y los Gripen, de Suecia.
El acuerdo con Francia beneficiará además al Ejército brasileño, ya que, según "Folha de Sao Paulo", Lula y Sarkozy firmarán un protocolo de cooperación para modernizar su capacidad de combate.
Con la firma del acuerdo, sumada a la probable adquisición de los aviones Rafale, Brasil se confirma como socio preferencial de Francia, lo que le permitirá, según especula el medio, acceder de manera privilegiada a tecnologías de punta para capacitar su industria bélica.
El reequipamiento de las Fuerzas Armadas brasileñas está vinculado, según analistas políticos, a la carrera armamentista que vienen impulsando Venezuela y Colombia, países que representan los polos políticos opuestos en Sudamérica.
El asesor especial de la Presidencia brasileña para Asuntos Internacionales, Marco Aurélio Garcia, justificó en ese sentido la elección de los submarinos franceses.
"La cuestión esencial de nuestra elección es el intercambio de tecnología que los otros países no ofrecieron", explicó, al referirse a Alemania, socio de Brasil en los últimos 25 años en la construcción de submarinos.
"No vamos a salir más de compras, sino que vamos a coproducir nuestros armamento. Y eso tiene una importancia para el actual cuadro de defensa de Sudamérica", añadió.




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