Mal pronostico: mantiene división Bolivia pese al referendo. Ganan Evo y su revolución; también los autonomistas opositores
La pretensión de Evo Morales de resolver la crisis política boliviana mediante referendos revocatorios de su mandato y de los de los gobernadores se reveló ayer ilusoria, y el futuro del país sigue comprometido. Acaso el único aliciente haya sido que la población pudo finalmente votar, sin que se confirmaran los temores sobre hechos de violencia. Según proyeccionesconocidas anoche, el presidente izquierdista salió airoso a nivel nacional, con un porcentaje aún mayor que el que había obtenido a fines de 2005, cuando llegó al poder. Pero fue derrotado con amplitud en cuatro provincias del Oriente rico, adonde incluso no puede viajar desde hace algún tiempo, y perdió en la votación a un aliado regional valioso. Mientras tanto, los principales líderes de la oposición, con el cruceño Rubén Costas a la cabeza, también revalidaron su legitimidad con contundencia e insistirán desde hoy, fortalecidos, con su avanzada autonomista. Persisten así la crisis política y la amenaza de una fractura del país, mencionada frecuentemente por el propio mandatario y por las Fuerzas Armadas. El respaldo que recibió del Mercosur no le sirvió a Morales para inclinar decisivamente la balanza a su favor. Bolivia amanece hoy tan inestable como antes de la votación, lo que siembra más dudas respecto de su rol como proveedor de gas de la Argentina y Brasil.
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Evo Morales logró ayer su
cometido de que se
realicen los referendos
revocatorios resistidos por
las regiones. La jornada
fue en general normal y
pacífica, pero el resultado
no resuelve la crisis
política.
Además, según las encuestas, tendría que dejar su cargo el prefecto oficialista de la región andina Oruro, Alberto Aguilar, por haber obtenido un rechazo de entre 56% y 58%. Los sondeos de los medios daban por segura la continuidad del prefecto opositor de Santa Cruz, Rubén Costas, con un respaldo de entre 71,2% y 79%, y de su aliado de Beni, Ernesto Suárez, con un apoyo de entre 67,5% y 72%.
Además, el de Tarija, Mario Cossío, también opositor, habría conseguido un apoyo de alrededor de 65%, y el de Pando, Leopoldo Fernández, contrario a Morales, saldría ratificado con votos favorables cercanos a 60%.
Por último, el prefecto oficialista de Potosí, Mario Virreira, habría sumado un apoyo entre 75,6% y el 77%, indicaron esos medios.
De confirmarse los sondeos, quedaría prácticamente zanjada la polémica sobre la fórmula revocatoria que provocó discrepancias entre el gobierno de Morales y la Corte Nacional Electoral (CNE), ya que en todas las encuestas el resultado es contundente.
Según la ley de convocatoria, los gobernadores serían revocadossi obtenían un porcentaje de No a su gestión superior al de votación que obtuvieron en la elección de diciembre de 2005, que se sitúa entre 38% y 48%. Pero la Corte Nacional Electoral (CNE) señalaba que el criterio técnico es que los prefectos sean revocados con 50%+1 de votos negativos.
Horas antes de conocerse las cifras, el presidente de la Comisión de Representantes Permanente del Mercosur, Carlos Chacho Alvarez, había defendido la postura del CNE. La misma posición fue sostenida por la Organización de los Esados Americanos.
De hecho, el prefecto de La Paz, el opositor José Luis Paredes, reconoció su derrota después de conocer los sondeos. No obstante, los resultados oficiales y definitivos del referendo revocatorio no se conocerán hasta dentro de siete o diez días, según advirtió la CNE.
Morales, que convocó a este referendo para destrabar una grave crisis política que lo enfrenta con autoridades regionales, votó en la región cocalera del Chapare, sin escolta y acompañado por sus hijos Evaliz y Alvaro, en una faceta familiar desconocida en él, hermético en lo que a su vida personal se refiere.
Tras votar en el pequeño poblado Villa 14 de Septiembre, Morales reiteró que el referendo debe «redefinir el nuevo escenario político» del país, bloqueado desde hace meses por la pugna que lo enfrenta con seis de las nueve regiones del país, que no ven con agrado su proyecto estatista y, en cambio, quieren tener más autonomía. Un ejemplo del clima de polarización que vive Bolivia es que Morales no pudo hacer campaña en cuatro regiones esta semana, ya que grupos cívicos opositores bloquearon los aeropuertos donde debía arribar.




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