14 de enero 2009 - 20:04

Malestar entre Italia y Brasil por asilo a Battisti

Italia convocó al embajador de Brasil este miércoles para manifestarle toda su indignación y protestar por la decisión de la justicia brasileña de conceder al ex activista italiano de extrema izquierda Cesare Battisti asilo político, una medida sin precedentes en la historia reciente de ambos países.

El embajador brasileño, Adhemar Gabriel Bahadian, fue convocado por el secretario general del ministerio de Relaciones Exteriores, Giampiero Massolo, a pedido del canciller Franco Frattini.

Italia manifestó al diplomático "la indignación unánime de todas las fuerzas políticas parlamentarias así como de la opinión pública y los familiares de las víctimas" por la decisión adoptada, según un comunicado de la cancillería.

Las autoridades italianas reconocieron también su "perplejidad ante las razones por las cuales fue adoptada la medida", agregó la nota.

La decisión de la justicia brasileña generó enérgicas condenas de los familiares de las víctimas, que recuerdan los asesinatos por los que fue condenado en Italia en 1993.

El ministerio de Relaciones Exteriores italiano reaccionó primero con una inusual nota en la que no sólo condena la decisión del ministro Tarso Genro, sino que solicita directamente al presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva reconsiderar la decisión.

"Italia hace un llamado al presidente Lula para que se tomen todas las iniciativas posibles, en el marco de la cooperación judicial internacional en la lucha contra el terrorismo, para una revisión de la decisión judicial", afirma el comunicado de la cancillería.

"Cesare Battisti es un terrorista responsable de delitos muy graves que no tienen nada que ver con el estatuto de refugiado político", subraya la nota de la cancillería italiana.

El ministro de Justicia de Brasil, Tarso Genro, decidió el martes otorgar el estatuto de refugiado a Battisti, de 54 años, ex dirigente de los Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), quien fue condenado en ausencia en Italia a cadena perpetua por cuatro homicidios que habría cometido entre 1977 y 1979.

El ministro brasileño decidió a favor de la concesión de refugio a Battisti por entender que "existe el elemento de fundado temor de persecución".

Battisti, se dio a la fuga en 1981 y a inicios de los años 90 se refugió en Francia, donde se convirtió en un célebre escritor de novelas policíacas.

En el 2004 huyó a Brasil cuando Francia estaba por aprobar su extradición y en el 2007 fue detenido, lo que generó entonces el regocijo de la clase política italiana, empeñada en saldar cuentas con los protagonistas de los "años de plomo" del terrorismo de la década de los 70 y de las Brigadas Rojas.

Además de la cancillería, varios representantes del gobierno conservador de Silvio Berlusconi manifestaron su indignación contra la decisión de la justicia brasileña.

Además de Brasil, Francia negó hace cuatro meses la extradición a Italia por "razones humanitarias" a la ex militante de las Brigadas Rojas Marina Petrella.

Se trata de dos casos que han generado fuertes reacciones en Italia, país que se enfrenta así con dos países que tradicionalmente han defendido y otorgado el estatuto de refugiado político.

Battisti, que siempre se ha proclamado inocente, alega que fue condenado por el testimonio de un ex compañero en la organización izquierdista, Pietro Mutti, quien fue premiado por su delación, y sin ninguna prueba pericial.

"Estoy seguro de que seré blanco de venganza si voy a Italia", aseguró en una entrevista publicada esta semana en la revista brasileña Época concedida en la cárcel de Brasilia, de donde deberá salir en pocas horas.

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