Máxima tensión: Irán bombardeó bases militares de EE.UU. en Irak

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Al cierre de esta edición no había información sobre el alcance de los ataques. Uno de los blancos es el mayor centro castrense para las tropas extranjeras.

Bagdad y Washington - La tensión era máxima al cierre de esta edición, cuando Irán ejecutaba una serie de ataques contra bases de Estados Unidos en Irak en represalia al asesinato del arquitecto militar de la República Islámica, Qasem Soleimani.

“Aproximadamente a las 5:30 pm, Irán lanzó más de una docena de misiles balísticos contra militares de Estados Unidos y fuerzas de coalición en Irak”, reveló en un comunicado el asistente de Defensa para Asuntos Públicos del Pentágono, Jonathan Hoffman. “Está claro que estos misiles fueron lanzados desde Irán y apuntaron a por lo menos dos bases militares iraquíes que albergan personal militar y de la coalición estadounidense en Al Asad y Erbil”.

No hubo informes inmediatos de bajas en las bases. En ese sentido, el departamento norteamericano de Defensa anunció que se encontraba conduciendo una “evaluación preliminar de daños” y evaluando su “respuesta” al ataque. La Casa Blanca dijo, en un comunicado por separado, que el presidente Donald Trump estaba “monitoreando de cerca la situación y consultando con su equipo de seguridad nacional”.

Fuentes de seguridad locales afirmaron que al menos nueve cohetes habían impactado en la base aérea de Ain al Asad, el más grande de los recintos militares iraquíes donde se encuentran las tropas extranjeras.

Horas antes, ante las desconcertantes idas y vueltas de Estados Unidos sobre la posibilidad de retirar sus 5.200 hombres de Irak, que ponen en evidencia una preocupante falta de comando, sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) habían comenzado a desplazar unidades por temor a que queden a merced de ataques de milicias proiraníes .

El Gobierno iraquí aseguró ayer que la salida del país de las fuerzas extranjeras “es la única solución” para frenar la escalada de tensión, en momentos en que Washington se mostraba impotente para mantener unida a su coalición en ese país árabe. “No nos vamos de Irak. Hubo una confusión, pero nuestra política no cambió. Seguimos comprometidos con nuestros aliados en la región y con el objetivo de frenar las malas acciones iraníes, garantizar una derrota duradera del Estado Islámico y apoyar a Irak para que se convierta en una nación fuerte e independiente”, aseguró el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, en una conferencia de prensa.

Poco después, el presidente Donald Trump ratificó que no sacará las tropas de Irak. “En algún momento queremos salir, pero este no es el adecuado...”, sostuvo ante la prensa al recibir en la Casa Blanca al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. “Eso es lo peor que podría pasarle a Irak”, añadió.

La OTAN anunció ayer que “reposicionará” temporalmente a parte de su personal en Irak en diferentes zonas dentro y fuera del país, y horas después sus tropas comenzaron a abandonar la llamada Zona Verde de Bagdad, la más vigilada de la capital por albergar embajadas y sedes gubernamentales.

Una fuente de la Alianza Atlántica le dijo al diario The Washington Post que, además, cancelaron todas las operaciones de entrenamiento a las tropas locales, una de las principales funciones de la coalición militar en el país, que busca terminar con la insurgencia islamista.

“Tomamos todas las precauciones necesarias para proteger a nuestra gente. Esto incluye la reubicación temporal de parte del personal en diferentes lugares tanto dentro como fuera de Irak”, indicó un funcionario aliado.

En paralelo, Alemania, Canadá, Croacia, Rumania y Eslovaquia informaron que trasladarán a sus militares desde Irak a Kuwait y Jordania. El Reino Unido, por su parte, decidió trasladar a su personal en Bagdad a Taji, más al norte.

Las presiones de Estados Unidos habían sido más o menos discretas en los últimos días, pero ayer se volvieron explícitas cuando Esper agradeció públicamente al Gobierno italiano por mantener a sus efectivos en el país árabe.

El primer ministro iraquí, el dimisionario Adel Abdel Mahdi, confirmó ayer que recibió una carta “firmada”, “traducida” y “muy clara” del mando estadounidense en la que se anunciaba una retirada militar de Irak, durante el Consejo de ministros, retransmitido por la televisión estatal.

“No es una hoja que se cayó de la fotocopiadora. Ahora, dicen que era un borrador, pero habrían podido enviar otra carta aclaratoria”, declaró, después de que el jefe del Estado mayor estadounidense indicase, la víspera, que la misiva en cuestión era un simple “proyecto sin firmar” transmitido “por error”.

“Era una carta oficial con el formato de página tradicional”, insistió Mahdi.

Además, añadió que primero habían enviado una versión traducida al árabe, que contenía errores, y que luego transmitieron una segunda versión corregida.

La carta hacía alusión a una votación llevada a cabo por el Parlamento iraquí, el domingo, para exigir que el Gobierno expulsara a las tropas extranjeras de Irak.

Las marchas y contramarchas de la administración Trump en la materia han llevado a los gobiernos aliados y a analistas internacionales a preguntarse si aquella tiene realmente algún tipo de plan sobre Irán.

Genera dudas, en primer lugar, que Trump haya decidido el asesinato de Soleimani sobre la base del argumento de que preparaba atentados contra objetivos estadounidenses. Si existía esa información, se preguntaron observadores, por qué no evitó los ataques y, en cambio, optó por una acción que hará escalar y no reducir la posibilidad de hechos de violencia contra objetivos occidentales.

Las desinteligencias al más alto nivel sobre el futuro de la presencia militar en Irak, algo al parecer no calculado por la Casa Blanca, terminaron de completar un cuadro desconcertante.

La coalición, compuesta por 76 países, envió soldados e instructores para apoyar y entrenar a las fuerzas iraquíes. Por consiguiente, ese despliegue se efectuó a petición del Gobierno y nunca fue objeto de un texto ratificado en el Parlamento, como lo fue el Estatuto de las Fuerzas de 2008, que permitía la presencia de tropas estadounidenses hasta su retirada de 2011.

El mayor contingente hoy es el estadounidense, compuesto por 5.200 soldados. Está desplegado en varias bases, la más grande de las cuales es la base aérea de Ain al Asad (oeste), así como en la capital de Kurdistán iraquí, Erbil, y en Bagdad, cerca de la embajada estadounidense.

La coalición cuenta además con 400 soldados británicos, 200 franceses y 120 alemanes, así como miles de contratistas civiles.

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