28 de septiembre 2006 - 00:00

"Mercosur y ALCA no son incompatibles"

Paulo Skaf
Paulo Skaf
San Pablo (enviado especial) - Paulo Skaf es el presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), la entidad empresarial más importante de Brasil. De 50 años y proveniente del sector textil, su patrimonio en bienes es tan grande como el de sus contactos políticos.

De buena llegada en el gobierno de Lula da Silva (es miembro del Consejo Nacional de Desarrollo Económico y Social, un organismo consultivo multisectorial destinado a pensar el Brasil del futuro), es amigo también del candidato opositor Geraldo Alckmin y del hombre del presidente para la gobernación de San Pablo, Aloízio Mercadante. Los escándalos de corrupción, el saldo del gobierno de Lula, la relación con el Mercosur y con la Argentina (¿será su paraíso?); todo eso y más formaron parte de la entrevista que concedió a Ambito Financiero. A continuación, sus principales tramos.

Periodista: ¿La reiteración de casos de corrupción preocupa a los empresarios pensando en un segundo gobierno de Lula da Silva? ¿Ese eventual nuevo gobierno podría nacer débil por esa causa o los votos serían suficientes para darle estabilidad? 

Paulo Skaf: La corrupción es una hierba dañina que debe ser extirpada del sector público. El arma más fuerte para eso es el voto soberano y libre de la población. Las democracias jóvenes de América del Sur deben caminar mucho todavía para convertir la libertad política en ética plena en la política. Creo, con todo, que seguimos en esa dirección.

  • Conducta

  • P.: ¿Y qué opina entonces de la estabilidad del próximo gobierno?

    P.S.: Con seguridad, emergerá de la decisión de las urnas. Su mantenimiento o su caída, a lo largo de los próximos cuatro años de mandato, dependerán de la conducta del gobernante electo.
    P.: ¿Cuáles son los principales logros del actual gobierno?

    P.S.: Por un lado, el manejo de la deuda externa, vía la compra de títulos en el mercado internacional, con buena repercusión en el riesgo-país de Brasil. Por otro, los programas sociales, la ampliación de la oferta de crédito y la aprobación de algunas leyes, en especial, la de Sociedades Público-Privadas. Esas son las principales marcas positivas del gobierno de Lula.

    P.: ¿Cuál es su opinión sobre el momento actual de la economía argentina? ¿Cómo evalúa las diferencias entre la política económica de Brasil y de la Argentina?

    P.S.: Antes que Brasil, la Argentina parece haber iniciado con más énfasis las tareas a las que me referí antes. Sus tasas de interés son mucho menores que en Brasil, así como los impuestos y los niveles de burocracia, según acaba de demostrar un estudio del Banco Mundial. El reflejo de esos avances argentinos en relación con Brasil están muy claros en los índices de crecimiento del PBI de los dos países en los últimos años. En 2006 la tendencia se mantiene: la economía brasileña no debería tener una expansión superior a 3,5%, mientras que la de la Argentina crecerá más de 7%, según una previsión de la CEPAL.

    P.: El Mercosur viene arrastrando conflictos. ¿Sigue siendo una herramienta válida para Brasil y para sus empresas o necesita cambios?

    P.S.: Claro que el Mercosur es una herramienta válida, no sólo para Brasil, sino también para la Argentina, Uruguay y Paraguay y para los países asociados. Sin embargo, hay que marchar de modo efectivo hacia la concreción del Tratado de Asunción, es decir, el establecimiento de una verdadera zona de libre comercio. Este es el principal cambio, o sea, volver a los objetivos originales, contrariamente al embrollo de exenciones en que se transformó el proyecto de integración regional.

    P.: ¿El Mercosur y el ALCA son incompatibles? ¿Brasil debería optar por un camino u otro?

    P.S.: No, no lo son. Los empresarios industriales brasileños están absolutamente conscientes de que la tendencia hacia una mayor integración a la economía internacional es irreversible. En ese sentido, el sector industrial de nuestro país busca un amplio acuerdo hemisférico de liberalización comercial, así como una mayor apertura del mercado europeo y de otros países. A nuestra industria le interesa un ALCA ambicioso y un Mercosur que, como le dije anteriormente, camine hacia la consolidación de un mercado común.

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