17 de agosto 2010 - 22:29

Murió el ex presidente italiano Francesco Cossiga

Tenia 82 años y falleció producto de un problema cardiovascular en un hospital de Roma
Tenia 82 años y falleció producto de un problema cardiovascular en un hospital de Roma
El ex presidente de la República italiana (1985-1992) y senador vitalicio Francesco Cossiga murió a los 82 años en el Hospital Agostino Gemelli de Roma, donde fue ingresado el pasado 9 de agosto. Había sido hospitalizado por una leve insuficiencia cardiorrespiratoria, pero sus condiciones empeoraron los días siguientes y falleció debido a una crisis cardiocirculatoria, según informó el hospital.

Durante su internacion, el ex Jefe de Estado recibió la visita de numerosas figuras políticas y del actual presidente de la República, Giorgio Napolitano, mientras que el Vaticano envió de parte del papa Benedicto XVI a monseñor Rino Fisichella.

Tras conocer la noticia de su muerte, los máximos cargos institucionales del país están suspendiendo sus vacaciones para acudir a Roma, donde, presumiblemente, se celebrará el Funeral de Estado que corresponde a los presidentes de la República.

El democristiano nació en Sassari el 26 de julio de 1928 y fue elegido el octavo presidente de la República italiana con 57 años, convirtiéndose así en el político más joven que ocupó este cargo. Cossiga fue además primer ministro de 1979 a 1980 y ocupó la cartera del Interior de 1976 a 1978, año en el que renunció tras el asesinato por parte de las Brigadas Rojas del líder democristiano Aldo Moro.

Algunos funcionarios lo recordaron, como el ministro de Obras Públicas y Transportes, Altero Matteoli, que destacó que Cossiga fue "un político de gran calibre y un jefe de Estado que supo anticipar el cambio". En el mismo sentido, para el ministro de Actuación de Programa, Gianfranco Rotondi, el ex jefe de Estado fue "la voz más importante del catolicismo europeo".

También sus históricos adversarios definieron a Cossiga como un "enemigo duro, pero leal", tal y como reconoció el secretario del Partido de los Comunistas Italianos (PDCI), Oliviero Diliberto, al explicar que "fue un anticomunista convencido, pero siempre nos respetó".

En tanto, el ex presidente del Gobierno y miembro del progresista Partido Demócrata (PD), Massimo D'Alema afirmó: "Con él hemos tenido momentos de enfrentamiento y agrios conflictos, pero vividos con respeto recíproco y lealtad".

El ex presidente pasará a la historia como el más polémico de la República Italiana, que sacudió las instituciones a base de controversias y subidas de tono. Uno de los episodios más recordados fue lo que la prensa llamó "el "ciclón Cossiga".

Todo comenzó cuando se descubrió la existencia de la red "Gladio", organismo paramilitar, secreto, considerado ilegal por el Parlamento y cuya misión era, al parecer, la defensa del país en caso de un hipotético ataque del desaparecido Pacto de Varsovia.

Cossiga dijo que los "gladiadores" eran "patriotas" y a partir de ese momento, el jefe del Estado no faltó un sólo día en las portadas de los diarios. El ex comunista Partido Democrático de la Izquierda (PDS) le denunció por alta traición y pidió su inhabilitación.

Ante la lluvia de críticas, pidió el apoyo oficial de su partido, aunque ya no militara, pero la Democracia Cristiana (DC) le dio una de cal y otra de arena. Se sintió desengañado y a partir de ese momento comenzó su "cruzada" contra la DC, a la que acusó de haber llegado a un pacto secreto con la izquierda para derrocarlo.

En el año 2000 se alió con Silvio Berlusconi, con quien sus relaciones siempre fueron turbulentas, para apartar a la izquierda del Gobierno. Por el momento, ni el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, ni el presidente de la República, realizaron manifestaciones sobre la muerte del ex jefe de Estado.

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