20 de julio 2006 - 00:00

''No distinguen judíos, cristianos ni musulmanes''

Alta Galilea, Israel - El consejo de ancianos se había reunido, como todos los domingos,a la sombra de una frondosa encina. El preciode los insumos agrícolas, el éxodo de los jóvenes por falta de trabajo, los divorcios, eran algunos de los temas a tratar. En medio del debate se escuchó un prolongado zumbido y luego el estruendo de una explosión. No era la primera vez que los habitantes de Tabnín presenciaron la caída de un Katyusha, pero en esta ocasión el proyectil dio de lleno en el caserío, que se encuentra sobre un cerro, al oeste de la Galilea. Cuando se disipó el humo, los concejales vieron que el centro comercial ardía, lo mismo que la escuela y las viviendas aledañas.

El parque de bomberos se encuentra a 10 kilómetros, con lo cual los vecinos tuvieron que combatir las llamas por sí solos. «Entre todos formamos una cadena; los baldes pasaban de mano en mano, desde el pozo hasta la zona de catástrofe.Ya en la madrugada pudimos apagar el fuego. Uno de los chicos fue a pedir ayuda al kibutz [comunidad agrícola] de Baram. Los judíos se portaron bien: nos mandaron un médico y una pala mecánica para rescatar a la mujer que se quedó atrapada entre los escombros», relata el alcalde Samir Masud. Según el último censo, 60% de los ciudadanos árabes de Israel reside en las ciudades y los pueblos de Galilea, la zona más castigada por los bombardeos de Hizbollah. El portavoz de la Defensa Civil, Avi Sela, estima que unos 40 Katyusha cayeron en los poblados o en los campos de los árabes, provocando un elevado número de víctimas.

«Hassan Nasrallah (el jefe de Hizbollah) no distingue entre judíos, cristianos o musulmanes. A todos nos quiere borrar del mapa», indica Sela.

Los fundadores de Tabnín descienden de una tribu de nómadas que se hizo sedentaria hace más de un siglo, cuando los turcos dominaban Oriente Próximo. Las casas, espaciosas y de poco mobiliario, guardan una notoria semejanza con las tiendas que los abuelos de esta gente levantaban a orillas de los manantiales que encontraban a su paso.

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