16 de enero 2006 - 00:00

"No hay giro a la izquierda en América latina"

Felipe González
Felipe González
Santiago de Chile (enviado especial) - Muchas figuras internacionales (políticos, artistas, intelectuales) llegaron en los últimos días para reforzar la campaña de Michelle Bachelet, pero pocas llamaron tanto la atención como el ex presidente del Gobierno español Felipe González. El ex mandatario, un referente del socialismo moderno, limitó sus contactos con la prensa, pero no se privó de definirse sobre la clasificación abusiva que cierta prensa hace del «giro a la izquierda» que vive América latina. Así, González, de 63 años, se encargó de manifestar sus preferencias (¿habrá que leer entre líneas?) y de omitir definirse sobre gobiernos como el argentino. A continuación, sus principales definiciones:

• «Yo no estoy seguro de que se esté produciendo un 'giro a la izquierda', en el sentido que yo entiendo la izquierda. O sea, yo me siento próximo a una expresión de izquierda como la representan Ricardo Lagos o Bachelet, incluso la que representa Lula, pero no me siento próximo a lo que aparece como izquierda cuando lo defiende Hugo Chávez. No veo ahí una alternativa de izquierda.»

• «A Hugo Chávez le gusta ser polémico. No es que sea polémico porque sus ideas chocan con otros. Yo creo que no acepta bien que el liderazgo nacional no hay que confundirlo con un liderazgo regional, supranacional. Eso se consigue por áreas de consenso, no porque uno diga 'yo quiero construir no sé qué cosa'.»

• «¿Si Chávez es de izquierda? El dice que sí. Es un ser humano muy simpático que si, por ejemplo, habla con el presidente de Irán, se identifica con la revolución iraní, si habla con el presidente de China, se identifica con la revolución china, etcétera. Y eso, se lo he dicho, no es identificable con una política de izquierda moderna.»

• Sobre Evo Morales indicó que «es un poco confrontacional, firme en sus posiciones. Pero culturalmente cree que es más importante el acuerdo, el consenso. Y creo que por primera vez se siente representada la mayoría indígena».

• Sobre el supuesto giro regional a la izquierda, sostuvo que «uno tiende a homologar todo eso por el ruido, pero cuando acerca la lupa, se da cuenta de que hay muchos más matices».

• En Latinoamérica
«hay una cierta reacción contra un modelo que durante 20 años, con la excepción de Chile, no ha sido exitoso desde el punto de vista de la democracia ni influyente en el buen funcionamiento de los gobiernos. Hay una rebelión contra la falta de resultado, la carencia. Eso puede dar lugar a una posición populista de derecha, hipernacionalista y populista, o populista de izquierda, sin programas alternativos que encaucen a esos países en las reformas políticas que necesitan. Yo no soy de los que dicen 'hay una gran oleada hacia la izquierda'».

• En la región «hay una especie de eje Pacífico, con objetivos no ideológicos, con inclinación por el libre comercio y la inserción global, y otro eje Atlántico, que en algunos casos tiene más componentes ideológicos, de rechazo a los tratados de libre comercio, de voluntarismo integracionista».

• Elogió a
José Luis Rodríguez Zapatero porque «ha introducido un factor fundamental en la vida política, que es la capacidad de diálogo, un talante más abierto, menos abrupto, menos arisco».

• Sobre el retiro de las tropas de Irak, dijo que « seguramente yo también las habría retirado, pero lo más probable es que no de la misma forma. En un conflicto de esa naturaleza los matices desaparecen. Bush llegó a decir: 'Quien no está conmigo está contra mí'. O sea, si un país que ha estado con él deja de estarlo...».

• «Aun así, creo que fue lo correcto, pero yo lo habría hecho con más consultas, más precauciones.»

• Con respecto a lo que conversó con Ricardo Lagos, dijo: «Yo les digo a mis amigos que siempre somos como jarrones chinos grandes en departamentos pequeños. Se nos supone valiosos, pero en el fondo estorbamos mucho, ocupamos mucho espacio, proyectamos mucha sombra. Nadie sabe muy bien qué hacer con ese estorbo que interfiere en la continuidad de la vida política. Hay que ser conscientes de eso».

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