16 de enero 2006 - 00:00

No se trata de un milagro; son décadas de coherencia

Ricardo Lagos pareció emocionado en el momento de votar. «2010, 2010», le gritaron muchos compatriotas.  Quieren que se presente a un nuevo período.
Ricardo Lagos pareció emocionado en el momento de votar. «2010, 2010», le gritaron muchos compatriotas. Quieren que se presente a un nuevo período.
Santiago (enviado especial) - De aquí a 2020, la economía argentina crecerá en promedio 6% cada año. Así, su volumen aumentará 140%, con lo cual el PBI pasará de los actuales 180 mil millones de dólares a 432 mil millones, y el ingreso per cápita lo hará de los 4.500 dólares de hoy a 10.800. Como si esto fuera poco, el país pasará a ser el segundo de mayor competitividad entre todos los de ingresos medios, sólo en los siete años previos a esa fecha las exportaciones se duplicarán y la suma del comercio exterior (exportaciones más importaciones) representará 65% del Producto.

Por último, la pobreza se derrumbará a más de la mitad y la indigencia se dividirá casi por tres. Si éstas fueran las cláusulas de un contrato de cumplimiento inexorable, ¿usted lo firmaría?

Si su respuesta es sí, es porque quiere que, en proporción a su tamaño, nuestro país viva exactamente el mismo proceso de transformación que ha atravesado Chile desde (por poner una fecha arbitraria, porque el mismo comenzó antes, durante la dictadura de Augusto Pinochet) el retorno de la democracia en 1990.

Lo que ha ocurrido en este país ha sido llamado «milagro», aunque en verdad tiene poco de tal. Lo que se ha hecho, y se seguirá haciendo, tiene un elevado componente de trabajo, coherencia, sacrificio y, todavía, también limitaciones y carencias importantes.

Con sus luces y sombras, el modelo chileno es el «tesoro» que, si uno se guía por el resultado de la primera vuelta electoral del 11 de diciembre, optó por preservar 95% de la sociedad chilena: sólo el candidato izquierdista Tomás Hirsch pedía barajar y dar de nuevo... y logró menos de 5% de los votos.

Economía

¿Cuál es la situación económica que recibe Michelle Bachelet? El año pasado el crecimiento superó 6% y en éste se espera que exceda 5,5%. La inversión está en 31% del PBI. La inflación fue en 2005 de 3,7% y se espera que caiga a 3% en 2006. La demanda interna avanza a un ritmo de 10% anual. Las exportaciones (merced a los acuerdos de libre comercio que se han firmado con los principales mercados del mundo, que han animado a 6.900 empresas de todos los tamaños a vender al exterior) alcanzaron el año pasado un récord histórico de casi 40 mil millones de dólares (35% más que en 2004), el superávit comercial fue de casi 10 mil millones y la tendencia seguirá en alza gracias al impacto del crecimiento de Chindia, esos dos gigantescos mercados asiáticos que, sumados, tienen 2.300 millones de habitantes, 35% de la población mundial.

Por último, el superávit fiscal, una regla de oro impuesta por el presidente saliente,
Ricardo Lagos, y su ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, terminó el año pasado en más de 4% del PBI, el mayor en 7 años, unos 4.000 millones de dólares.

Carlos Ominami
es senador por el Partido Socialista, presidente de la clave Comisión de Hacienda de la Cámara, fue ministro de Economía de Patricio Aylwin y se define como un hombre de izquierda. Por su protagonismo en el proceso, y por su espíritu crítico, su opinión vale, entonces, para evaluar sus claroscuros. «El modelo chileno ha tenido tres fortalezas principales. Por un lado, fue capaz de generar una inserción en el mundo con una fuerte presencia en los principales mercados y, además, de un modo balanceado, que hace que no se dependa de una sola zona. Segundo, los resultados obtenidos en la reducción de la pobreza. Y tercero, la solidez de las finanzas públicas», dijo a Ambito Financiero.

• Tarea pendiente

Sin embargo, explica que queda mucho por hacer. «Una tarea pendiente es innovar para avanzar hacia una industria de mayor valor agregado. Nuestras exportaciones son aún básicamente de recursos naturales, con un bajo nivel de elaboración», añadió.

Y es cierto.
Si se repasan los principales ítem de exportación de Chile, surge que el cobre (cuyo precio internacional trepó en 2005 40%, llegando a un récord histórico) representó el año pasado 45% de las exportaciones del país. Se tratade un sector que sigue en manos del Estado (algo que no quiso cambiar el régimen militar, que incluso derivó al presupuesto de las FF.AA. un porcentaje de las ganancias) a través del gigante Codelco, que en los últimos días ha sido valuado en entre 24.500 y 27.500 millones de dólares. Detrás del cobre, aparece como segundo producto de exportación uno de sus subproductos, el molibdeno, 5% del total. Más atrás aparecen el salmón (3,8), la celulosa, los vinos, la madera aserrada, las uvas, el metanol, la harina de pescado y las manzanas.

• Desigualdad

Otro reto para el nuevo gobierno será, dice Ominami, «reducir la desigualdad, algo que atenta contra la legitimidad del modelo económico». En este sentido, hay que recordar que Chile tiene la segunda matriz de distribución del ingreso más regresiva de Sudamérica, sólo por detrás de Brasil. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 10% más rico de la población se queda con 47% del ingreso nacional, mientras que 10% más pobre retiene 1,2%. Así, el ingreso de los primeros supera en 40,6 veces al de los últimos.

«El de la calidad del empleo es el gran tema», define Ominami. Es necesaria
«una reforma que supere el trabajo precario. Hoy alguien con un trabajo estable puede ser pobre, y la situación es peor entre los subcontratados», acota. Es que, en rigor, el desempleo no es un problema grave. En noviembre bajó a 7,6%, su menor nivel en 7 años. El problema está dado por el millón y medio de empleados subcontratados por las empresas a terceras compañías (casi 10% de la población), cuyos contratos son temporales y escuetos en derechos y beneficios. En definitiva, nadie niega que haya cuentas pendientes.

En uno de los bustos de ex presidentes que custodian la Plaza de la Constitución, frente al Palacio presidencial de La Moneda, el de
Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964), se cita: «Sin prosperidad económica resultará vana hasta la legislación social más avanzada». La gran mayoría de los chilenos parece convencida de ello.

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