Nueva York (EFE) - Los crímenes de la mafia en Nueva York han recuperado espacio en la prensa tras la exhumación de restos humanos que podrían pertenecer a varias de sus víctimas, incluidos dos ex capos cuya desaparición en 1981 constituye uno de los mayores misterios del crimen organizado en la ciudad.
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Lejos de toda ficción, un terreno abandonado en el condado neoyorquino de Queens se ha convertido en escenario de las investigaciones de un equipo policial y forense que sospecha que allí podrían estar enterrados algunos miembros «desaparecidos» de la Cosa Nostra.
Agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) vestidos con mamelucos blancos y miembros del Departamento de Policía neoyorquino comenzaron a horadar la tierra con palas y maquinaria el último 4 de octubre. Después de una primera semana desalentadora,el esfuerzo comienza ahora a dar frutos.
Desde el lunes, los investigadores han desenterrado algunos restos humanos y objetos personales, entre ellos un reloj y una tarjeta de crédito, asociados a dos antiguos altos jefes del clan Bonnano, que en la década del '80 atravesaba una profunda crisis interna. Una tibia y un peroné, dos pelvis, una dentadura completa e incluso huesos de un brazo que permanecían dentro de una campera de cuero, son algunos de los restos hallados hasta ahora y que son analizados por expertos forenses. Aunque el resultado de esos análisis y de las pruebas de ADN tardarán semanas, las autoridades estiman que los huesos y artículos hallados pertenecerían a Dominick Trinchera y Phillip Giaccone, dos antiguos altos jefes en la familia Bonnano.
«Big Trin» y «Philly Lucky», como eran apodados entre sus conocidos y amigos, cayeron en desgracia después de que surgieran sospechas de que pretendían hacerse con el mando y desplazar al «boss», Philip Rastelli, que se hallaba en prisión. En el complot también aparecía involucrado Alphonse Indelicato, también conocido como «Sonny Red», y contaban con el respaldo del clan Genovese, segúninvestigaciones del FBI. Los principales líderes de la Cosa Nostra en Nueva York acordaron entonces que no debía producirse una guerra entre clanes y que los Bonnano debían resolver sus diferencias en casa, lo que llevó a los dirigentes de este clan a tomar medidas. El 5 de mayo de 1981 Giaccone, Trinchera e Indelicato fueron invitados a tomar unas copas en un club social de Brooklyn, que dirigía Salvatore Gravano, miembro de la familia Gambino. Sería la última reunión social en la que participarían los tres « capitanes», según declaró al FBI Salvatore Vitale, un ex dirigente de los Bonnano que testificó hace unos meses en el juicio contra Joseph Massino, otro antiguo capo del mismo clan.
Vitale explicó que los cuerpos de los tres supuestos traidores, que fueron acribillados a balazos en el interior del club, fueron envueltos y rodeados con cinta adhesiva, y después transportados en una furgoneta a una zona industrial.
El cadáver parcialmente enterrado de Indelicato fue hallado poco después del suceso por un grupo de niños mientras jugaban en el terreno donde ahora se excava, pero la policía nunca halló restos de los otros implicados.
• Acusaciones
Los hallazgos de los últimos días han encendido una nueva luz en el tenebroso escenario de ajustes de cuentas entre mafiosos y otros asesinatos del crimen organizado, que podría dar lugar a nuevas acusaciones y procesos judiciales.
Los investigadores no descartan que continúen apareciendo más restos humanos en ese mismo solar que, al parecer, constituía uno de los lugares preferidos de algunos clanes mafiosos para hacer « desaparecer» los cadáveres de algunas de sus víctimas.
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