Nuevas pista complican a los padres de Madeleine

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La Policía Judicial portuguesa (PJ) descubrió pisadas con sangre en el apartamento donde desapareció la noche del 3 de mayo la niña británica Madeleine McCann en Praia da Luz, en el sur de Portugal, que coincidirían con huellas de un vehículo que alquilaron los padres de la menor en ese país.

Según un reporte forense del que da cuenta el dominical inglés Mail on Sunday, la existencia de las pisadas en ambos sitios podría volver a involucrar a los McCann en la desaparición de su hija.

La evidencia forense fue analizada en los laboratorios del Servicio de Ciencias Forenses de Birmingham, en Inglaterra, que indicó que existe una "chance moderada" que la sangre de las huellas "pertenezca a Madeleine".

De todos modos, recalcó que los resultados "no son conclusivos".

La investigación policial por la desaparición de la niña de cuatro años ha estado plagada de teorías y conjeturas por evidencia de ADN.

Según el reporte forense visto por el dominical inglés, los policías portugueses dieron con la pisada de sangre, que pertenecía a un adulto.

Las pisadas iban en dirección a la cama de Madeleine.

Además, esas pisadas coincidían con las huellas halladas en el Renault Scenic que los McCann alquilaron dos semanas después de la desaparición de su hija.

Anoche, el vocero oficial de los McCann, Clarence Mitchell, aclaró que la pareja no comentará "sobre reportes sin sustancia vinculados a la pesquisa".

Mientras, los detectives analizan testimonios de la niñera de complejo turístico Ocean Club donde desapareció Madeleine, Charlotte Pennington, de 20 años, quien dijo haber visto a un hombre arrojar un "bulto" al Atlántico desde un bote cerca de Praia da Luz, a las 11.30pm de la noche en cuestión.

Una fuente policial dijo que el avistaje "es creíble", aunque no precisó más datos.

Pennington afirmó que el sospechoso llevaba un abrigo con capucha de color amarillo fluorescente, que le permitió verlo de noche, y agregó que el bote estaba cerca de la playa.

Por otra parte, el policía portugués que interrogó a la médica Kate McCann, está acusado de haber torturado a un sospechoso para que confesara un delito.

Documentos confidenciales filtrados al dominical inglés Sunday Times, indican que Tavares Almeida es uno de los tres policías que golpearon y torturaron al empleado ferroviario Virgolino Borges, durante un interrogatorio de ocho horas.

Según testigos, los detectives esposaron al hombre con las manos en la espada, golpearon sus pies descalzos con un poste hasta hacerlo sangrar y le dieron puñetazos en su estómago, hiriéndolo en sus riñones y columna.

Almeida fue el encargado de interrogar en la comisaría de Portimao, en el sur de Portugal, a la médica Kate McCann, además de ser la persona que decidió declarar sospechosos formales a los padres de Madeleine.

El detective es el segundo policía en el Caso Maddie en ser desplazado de la causa por acusaciones de tortura.

El otro fue el inspector Goncalo Amaral, ex jefe de la investigación por la desaparición de Madeleine, quien fue acusado de esconder evidencia de torturas a una mujer detenida por la muerte de su hija.

Almeida, que admitió haber interrogado a Borges pero no recuerda qué ocurrió durante ese procedimiento o quién estaba a cargo, será juzgado el próximo año.

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