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Barack Obama se convirtió en el 44° presidente de los Estados Unidos.
"¡Obama!, ¡Obama!", vitoreó la multitud.
El demócrata Obama sucede en el cargo al republicano Bush, que estuvo dos períodos al mando de la nación y que regresaba a Texas, tras dejar la Casa Blanca cerrando su último período presidencial con mínimos de aprobación, un legado de dos guerras y una economía en recesión.
Durante un paseo triunfante por la Avenida Pennsylvania hacia la Casa Blanca en una limusina fuertemente blindada, Obama y su mujer encantaron a las multitudes que vitoreaban a su paso al bajarse del vehículo y realizar parte del camino a pie.
El personal de seguridad, parte de un contingente que llegaba a cientos de personas, mantenía una vigilancia cercana.
La asunción de Obama, de 47 años, hijo de un keniano y una mujer blanca de Kansas, estuvo llena de ceremonias y símbolos para los afroamericanos que sufrieron la esclavitud y posteriormente las políticas de segregación racial que los convirtieron en ciudadanos de segunda clase.
En un gesto a esa historia, Obama hizo un reconocimiento a las personas que construyeron el país desde su fundación, incluyendo a aquellos que "soportaron el azote del látigo y araron la tierra dura".
El humor festivo fue interrumpido por la caída del senador Edward Kennedy, de 76 años, quien fue sometido en junio a una cirugía por un tumor cerebral y pareció tener convulsiones el martes, según dijo un asesor del Congreso.
Retirado del lugar en una camilla, el respetado hermano del ex presidente John F. Kennedy fue trasladado a una ambulancia y llevado hacia un hospital, donde se dijo que el senador estaba despierto y respondiendo a preguntas.
Las encuestas muestran un amplio apoyo público a Obama y optimismo sobre los cuatro años de su presidencia, pero el mandatario se preocupó de contrastar las expectativas con la realidad.
Dijo que el país se encuentra "en medio de una crisis" por las peores condiciones económicas en 70 años e involucrado en guerras en Irak y Afganistán.
"Lo que se requiere de nosotros ahora es una nueva era de responsabilidad", señaló.
Obama dijo que la "muy debilitada" economía de Estados Unidos será una prioridad número uno mientras trabaja con el Congreso estadounidense, controlado por demócratas, en un paquete de estímulo estimado en 825.000 millones de dólares.
Obama añadió que la crisis económica fue consecuencia de "ambiciones e irresponsabilidad" de parte de algunos y porque evitaron tomar decisiones difíciles. La crisis económica mostró que los mercados pueden salirse de control "sin un ojo vigilante", agregó, indicando que haría una prioridad de la reforma a las normas financieras.
En relación a la política exterior de Estados Unidos, que ha sido duramente criticada durante los años de Bush, Obama prometió que Estados Unidos dejaría Irak "responsablemente" y ayudará a Afganistán a ganar una paz difícil de lograr.
El mandatario prometió incrementar la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán para aplacar a la insurgencia de los talibanes.
En una clara referencia a las duras prácticas de interrogatorios a los sospechosos de terrorismo que han sido ampliamente condenadas en el exterior, Obama se comprometió a un cambio diciendo que rechaza la elección "entre nuestra seguridad y nuestros ideales".
Después de años de tensas relaciones con los musulmanes, Obama ofreció palabras conciliadoras a la comunidad islámica, diciendo que buscaría "una nueva forma de avanzar" basada en intereses mutuos y respeto mutuo.
Pero sobre el tema del terrorismo, declaró: "no pueden sobrepasarnos y los derrotaremos".
La recesión que ha dejado al país con 1 billón de dólares de déficit y 11 millones de desempleados se ha convertido en la prioridad de los estadounidenses.
El nuevo presidente no dio detalles sobre el paquete de estímulos propuesto. Pero dijo que el plan que pagaría nuevas rutas, puentes, redes eléctricas y otros proyectos fijaría la fundación del futuro crecimiento.
Algunos cálculos estimaron que el número de personas que llegó al Mall y la ruta del desfile inaugural habría sido de más de 2 millones. Multitudes atascaron el sistema ferroviario del metro y se aglomeraron en los puntos de seguridad.





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