Obama pide al Congreso de EEUU "no seguir con los ojos vendados"
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Ante una comunidad internacional profundamente dividida sobre el conflicto sirio --Al Asad cuenta con el apoyo de Rusia que se opone a una ofensiva armada contra su aliado-- el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, viajó a Europa para intentar ganar apoyo.
El jefe de la diplomacia estadounidense se sumó a la reunión informal de 28 ministros de relaciones exteriores en Lituania, que tiene actualmente la presidencia rotativa de la Unión Europea, un bloque sumamente dividido sobre Siria y con una mayoría de países que rechazan una intervención militar.
En Francia, único gobierno de la Unión Europea que apoya a Estados Unidos en esta cruzada, el último sondeo reveló que el 68% de la población se opone a un ataque armado contra Siria, 9% más que en el último sondeo publicado en agosto.
El escepticismo también prevalecía entre la población estadounidense.
Una encuesta de Gallup reveló que el 51% de los estadounidense se oponen a un ataque contra Siria, mientras que el 36% lo respaldan, en un rechazo mucho mayor que los expresados antes de las guerras del Golfo en 1991, Kosovo (1999), Afganistán (2001) e Irak (2003).
"Esto no fue sólo un ataque directo contra la dignidad humana; es una amenaza seria para nuestra seguridad nacional", explicó Obama.
"No responder a este ataque escandaloso aumentaría el riesgo de ver nuevamente usadas armas químicas, de verlas caer en manos de terroristas que podrían utilizarlas contra nosotros, y esto enviaría un mensaje desastroso a los demás países, de que el uso de este tipo de armas no tendría consecuencias", advirtió Obama.
En su alocución semanal, el mandatario recordó que como comandante en jefe, decidió la semana pasada que Estados Unidos debería atacar Siria y castigar al régimen en el poder.
No obstante, ahondó en el pedido de respaldo a los legisladores: "Nuestro país será más fuerte si actuamos todos juntos, y nuestras acciones serán más eficaces. Por eso pedí a los miembros del Congreso que debatieran el tema y votaran a favor de autorizar el uso de la fuerza".
Mientras afronta una opinión desfavorable de los estadounidenses sobre más de una década de conflictos en Medio Oriente y Afganistán, Obama insistió en que el ataque que quiere llevar a cabo contra Siria "no es una intervención sin fin".
"Esto no sería otro Irak u otro Afganistán. No habría soldados estadounidenses en tierra. Cualquier acción que iniciemos sería limitada, tanto en el tiempo como en su alcance, y estaría destinada a impedir al gobierno sirio que gasee a su propio pueblo otra vez, así como sus capacidades para hacerlo", agregó.
"Sé que los estadounidenses están cansados tras una década de guerra, a pesar de que la guerra de Irak haya terminado, y la guerra en Afganistán esté perdiendo fuerza. Por eso es que no estamos poniendo a nuestros soldados en el medio de la guerra de otros", agregó.
El representante republicano Eric Cantor declaró que el voto sobre la autorización que pide el gobierno estadounidense se haría en el Senado la semana que viene, mientras que en la Cámara se haría en las "próximas dos semanas".
Obama tiene previsto por su parte dirigirse el martes a los estadounidense en un discurso televisado.




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