Obama se comprometió a pacificar Medio Oriente y propuso a Mitchell como negociador
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George Mitchell
El 10 de abril de 1998, Mitchell compareció ante las cámaras en Stormont, en las afueras de Belfast, y dijo: "tengo el placer de anunciar que los dos Gobiernos y los partidos políticos de Irlanda del Norte han alcanzado un acuerdo".
Por su parte el presidente Barack Obama, transmitió a las máximas autoridades de Israel, de la Autoridad Nacional Palestina, Egipto y Jordania su compromiso de busca una "solución duradera" para el conflicto que existe en la región.
En una primera jornada de gestión, Obama llamó al presidente egipcio Hosni Mubarak, al primer ministro israelí, Ehud Olmert, al rey Abdullah de Jordania y el líder palestino Mahmud Abbas, a quienes les manifestó su firme compromiso de implicarse activamente en la búsqueda de la paz, según reveló la Casa Blanca.
Obama hizo hincapié en su determinación "para ayudar a consolidar el alto el fuego estableciendo un régimen efectivo contra el contrabando para evitar que Hamas se rearme", y facilitando las labores de reconstrucción para los palestinos en Gaza.
En su conversación con Olmert, el mandatario estadounidense le prometió además trabajar para terminar con el contrabando de armas en la zona.
El premier israelí, por su parte, le respondió a Obama que se deben fortalecer las negociaciones entre la Autoridad Nacional Palestina y el Ejecutivo hebreo para detener al movimiento de resistencia islámico, Hamas.
En una declaración publicada por la agencia palestina Wafa se indica que Obama llamó a Abbas en cuanto asumió su cargo y le aseguró que él y su administración "harán todo lo posible por llevar la paz a la región", informó
Por su parte, Abbas felicitó al presidente por su investidura y lo urgió a trabajar por una paz justa y duradera basada en las resoluciones de la ONU y las iniciativas de paz árabes.
Según la Casa Blanca, las llamadas estuvieron presididas por un "espíritu de cooperación y calidez".
Obama había sido criticado durante tres semanas que duró la ofensiva militar israelí por no pronunciarse sobre el tema. En su defensa, esgrimió que Estados Unidos sólo tiene un presidente y en esos momentos era George W. Bush, por lo que él no hablaría hasta que no asumiera el cargo.




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