26 de agosto 2004 - 00:00

Obús estalló contra mezquita cerca de Najaf: 40 muertos

El gran ayatolá Alí Sistani, figura moderada del islam chiíta, llegó el jueves a Nayaf donde se decretó un alto el fuego unas horas después del baño de sangre registrado a la entrada de la ciudad santa, así como en la localidad vecina de Kufa, que ha dejado 74 muertos y 376 heridos.

La multitud que se congregó al paso del dignatario chiíta desde que salió a primera hora de Basora (sur) espera que éste traiga la paz a Nayaf, donde los partidarios del clérigo radical Moqtada Sadr se enfrentan a las fuerzas iraquíes y al ejército estadounidense desde el 5 de agosto.

El ayatolá, de 73 años, que se encuentra "en buena salud pero cansado por su viaje", según el jefe de la policía local, se instaló en su casa en el este de la ciudad y no ha querido hablar con nadie, después de pasar tres semanas en Londres por razones de salud.

Tan pronto como llegó a Nayaf, sus representantes se pusieron en contacto con los del clérigo rebelde para "evitar a la ciudad santa la destrucción", declaró Hamed Jaffaf, portavoz del religioso. Al mismo tiempo entró en vigor el alto el fuego.

El primer ministro iraquí, Iyad Allawi, "ordenó el cese de todas las operaciones militares durante 24 horas" y el ejército estadounidense confirmó la suspensión de su ofensiva militar para permitir la negociaciones de paz.

El primer ministro también propuso una amnistía a "todos los milicianos que quieran la paz", así como la protección a Moqtada Sadr "si decide abandonar el combate armado".

Pero si el ejército del Mehdi no entra en razón, empleará una solución militar, advirtió.

Poco después, muchas personas entraron en el mausoleo del imam Alí, donde los hombres de Moqtada Sadr estaban atrincherados, y las puertas de la necrópoli volvieron a abrirse.

Sin embargo, Jaffaf pidió a "aquellos que quieren entrar en Nayaf que permanezcan, si es posible, donde están" y aquellos que se encuentran al exterior de la ciudad "podrán entrar una vez que sean cacheados", agregó.

Esta declaración de prudencia sigue al baño de sangre registrado en la mañana a las puertas de la ciudad.

Los Guardias Nacionales abrieron fuego contra los manifestantes partidarios de Moqtada Sadr que querían entrar en Nayaf procedentes de Diwaniya (50 km al este de Nayaf) y de Kufa (a una decena de km), donde la mezquita también fue blanco de tiros de mortero.

En total, 74 personas perdieron la vida y 376 resultaron heridas, anunció un responsable del ministerio iraquí de Salud.

Por otra parte, un soldado estadounidense perdió la vida el miércoles en un ataque de mortero en Bagdad, anunció el jueves la Fuerza Multinacional.

Con éste son ya 722 los soldados muertos en combate desde abril del 2003, según cifras del Pentágono.

Asimismo, ocho oleoductos fueron dañados por una explosión el miércoles en el sur de Irak, a 20 km al suroeste de Basora. A pesar de ello, el precio del petróleo bajaba este jueves.

 

 

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