Oficializó Zapatero comienzo del diálogo de paz con ETA
Una primera etapa para la pacificación del País Vasco, que comenzó en marzo con «cese del fuego permanente» declarado por ETA, culminó ayer con el lanzamiento formal del diálogo. Así lo anunció ante el Congreso Rodríguez Zapatero, quien deberá lidiar con la abierta oposición del Partido Popular, la agrupación de José María Aznar y Mariano Rajoy. Se abre ahora una negociación compleja y extensa.
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José Luis Rodríguez Zapatero deberá lidiar con serias dificultades para hacer avanzar las
negociaciones con ETA. La persistencia de las expectativas separatistas del movimiento
terrorista, la necesidad de lograr su desarme y el recelo opositor serán escollos peligrosos
en el camino.
El jefe del Ejecutivo pidió «voluntad democrática, sujeción a la legalidad y amplio acuerdo político» como reglas para normalizar la situación en el País Vasco, y exigió a quienes no han aceptado la voluntad de los vascos «que acepten las reglas del juego».
«La paz es una tarea de todos. La paz será fuerte si tiene profundas raíces sociales, si abarca al conjunto de la sociedad vasca», añadió Zapatero, quien, en un gesto a la oposición, tuvo un reconocimiento para los anteriores gobiernos en su lucha contra el terrorismo de ETA.
«En estos largos años, todos los gobiernos han intentado alcanzar la paz desde un compromiso amplio de convivencia, manteniendo un principio esencial: la democracia no va a pagar ningún precio político por alcanzar la paz», declaró, recogiendo uno de los reclamos más comunes en el PP.
El jefe de gobierno había anunciado hace semanas su intención de acudir al Congreso para solicitar la autorización a los grupos parlamentarios antes de finales de junio de seguir adelante en el proceso abierto tras la declaración de alto el fuego de ETA.
Finalmente optó por una declaración, en una fórmula elegida «en aras del consenso», según fuentes oficiales, que quiso evitar una imagen de desacuerdo con el principal partido de la oposición.
El líder del PP, Mariano Rajoy, compareció minutos después en conferencia de prensa para expresar su apoyo al gobierno si su intención es hablar con ETA de su disolución definitiva, pero no si lo que busca es establecer un diálogo político con sus dirigentes.
Lo único que el Ejecutivo debe hacer, dijo Rajoy ante la prensa, es trabajar para « recuperar la libertad en el País Vasco y en España, que se aplique la ley y que ETA se disuelva».
«No podemos prestar nuestro apoyo al proceso abierto si el gobierno no rectifica, no reconsidera su posición y no les garantiza a los españoles que no va a negociar políticamente ni a reunirse con Batasuna (el ilegalizado brazo político de ETA)», dijo Rajoy.
La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) señaló en un comunicado que «si ETA ha asesinado físicamente a casi mil ciudadanos y herido a más de ocho mil, José Luis Rodríguez Zapatero ha matado la memoria de dichas personas, dejando sin sentido su muerte y sus heridas».
Por el contrario, el ilegalizado Batasuna (brazo político de ETA) consideró «positiva» la decisión, porque implica que Zapatero se ha «comprometido a respetar las decisiones que los ciudadanos vascos adopten libremente», manifestó su dirigente Pernando Barrena.
El gobierno regional del País Vasco se sumó a las expresiones optimistas y aseguró que Zapatero «ha contado y contará» con su apoyo «para alcanzar una paz universal y duradera».



