Ola de asesinatos a intelectuales iraquíes

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Bagdad - Abdul Latif al Mayah salió el lunes de su domicilio casi a la misma hora en que se iniciaba la espectacular manifestación chiíta de Bagdad que reunió a más de 100.000 personas para exigir la celebración de elecciones democráticas.

El profesor universitario siempre fue un decantado partidario de esa opción. Así lo reiteró la noche anterior, en su última intervención en el programa «Visión» desde Irak en Al Jazeera. «Se dirigió a los miembros del gobierno provisional y les dijo: '¿Por qué no quieren elecciones?, ¿no quieren instaurar la democracia en Irak? Pues las elecciones son el útero del que sale la democracia'. A la mañana siguiente lo mataron», explicaba el martes su hermano, Ahmed al Mayah, consumido por el dolor.

El educador, de hecho, pensaba asistir a la convocatoria auspiciada por el gran ayatollah Ali al Sistani, el más respetado líder de la comunidad chiíta en Irak, que concluyó frente a la Universidad de Mustansiriya, donde enseñaba desde hacía varias décadas. Pero dos vehículos se le cruzaron en el camino. Eran las 8.30 de la mañana.

• Ejecución

«Mi hermano viajaba con otras dos personas, un amigo y un compañero de la universidad. Los asesinos eran ocho. Le dijeron que se bajara del auto y no bien puso un pie en el suelo comenzaron a disparar. Le metieron ocho balazos en el pecho y cuando cayó sobre el asfalto siguieron disparando. Tenía 35 balas en el cuerpo», aclara Ahmed al Mayah.

Al Mayah era director del Centro de Investigaciones y Estudios del Mundo Arabe y presidente del Centro de Derechos Humanos de Bagdad y de Irak Unido Nuestra Casa, una asociación que promovía la democracia desde el año 1993.
El asesinato de Al Mayah desató una auténtica psicosis entre los educadores universitarios, que denuncian una multiplicación de las «ejecuciones» -expresión del vicedirector de Mustansiriya, Taki al Musawi- de compañeros por grupos armados que ejercen como una suerte de escuadrones de la muerte.

«Sólo en nuestra universidad ya han asesinado a cuatro profesores contando a Abdul Latif. Y es un problema común en otros muchos centros», declaró Al Musawi.

El número exacto de estos homicidios se desconoce, pero no parece limitarse tan sólo a Bagdad. Otro caso especialmente publicitado se registró el pasado día 1 en Mossul, cuando el máximo responsable de la Facultad de Ciencias Políticas de la universidad de esa ciudad norte-ña,
Abd Allah Jabbar Mustafa, fue ejecutado con dos disparos en la cabeza, quien había oficiado como miembro del desaparecido partido único Baas durante el anterior régimen.

Abdul Latif al Mayah también tuvo carnet del partido hasta el año 1980, dice su hermano, pero después incluso fue encarcelado durante unos días por la dictadura de Saddam en 1996, cuando escribió un artículo en el que reclamaba democracia y criticaba el sistema de partido único.
Ahmed al Mayah asegura que su hermano había recibido tres cartas en las que se lo amenazaba desde el pasado mes de mayo. La última, hace tres semanas. «Le decían que si no dejaba de criticar a Estados Unidos y al gobierno provisional, lo iban a matar... y lo mataron», añade. «Mi hermano dijo que nunca trataría con aquellos que vinieron en los tanques de Estados Unidos. Sus asesinos son ésos, los norteamericanos y sus marionetas», sentenció Ahmed.

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