Olmert, abandonado a su suerte por sus socios
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Ehud Olmert
y Ehud Barak,
primer
ministro y
titular de
Defensa de
Israel. La
pelea de los
dos principales
socios de
la coalición
gobernante
arrastra a
Israel a una
seria crisis
política.
En sus palabras dejó a elección del jefe del Gobierno el método para apartarse de sus gestiones. «No importa de qué forma lo haga: exención, vacaciones, dimisión... no seremos nosotros los que le digamos cómo hacerlo», dijo Barak, quien recalcó que «por el bien del Estado y las normas de gobierno, el primer ministro tiene que apartarse de sus funciones».
Si los laboristas de Barak se retiraran de la coalición de gobierno y el partido Kadima no encontrara otro socio que le dé el apoyo parlamentario necesario, no habría más alternativa que la convocatoria a elecciones anticipadas. En tal caso, los sondeos apuntan a una victoria del derechista Likud, de Benjamin Netanyahu, lo que tendría fuertes consecuencias para el proceso de paz.
La ley israelí establece que el primer ministro puede pedir una exención de cien días para ocuparse de problemas personales de cualquier índole, en cuyo caso lo sustituiría la ministra de Exteriores y viceprimera ministra, Tzipi Livni.
La ministra, actualmente uno de los políticos más populares en Israel, no se ha pronunciado sobre el caso de corrupción,que el martes llegó al punto de ebullición con el testimonio ante un juez del empresario estadounidense Morris Talansky.
Ese testigo, el principal en la investigación, reconoció haber entregado a Olmert hasta 150.000 dólares, en su mayor parte en sobres con dinero en efectivo. Parte del dinero, según el testimonio, fueron donaciones «legales» para las campañas electorales de Olmert, y el resto «préstamos» para gastos personales.
Las deudas no fueron saldadas por el primer ministro, quien, según distintas cartas en poder de la fiscalía, ayudó después al empresario a fomentar sus negocios, en lo que podría considerarse un soborno.
La comparecencia de Barak coincidió también con los resultados de un sondeo del diario «Haaretz» en el que 70% de los encuestados dice no creer el argumento de Olmert de que no empleó el dinero para su uso personal, sino únicamente con fines electorales. Entre los votantes de Kadima, el partido que lidera el primer ministro, el porcentaje de incrédulos llega a 51%.
Pese a los sondeos y a las exigencias de Barak, a las que se sumaron inmediatamente todos los partidos de oposición -entre ellos el derechista Likud, actualmente favorito en los sondeos de intención de voto-, hasta el momento Olmert aún no había tomado la decisión de dejar la jefatura del gobierno. «El primer ministro no ha tomado la decisión de cesar en sus funciones y por ahora no hay más que decir», dijo su portavoz, Mark Regev.



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