Olmert, cerca del fin: se le rebeló su partido

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Jerusalén (AFP, EFE, Reuters) -Las críticas contra el primer ministro israelí, Ehud Olmert, que está siendo investigado por un caso de corrupción, se propagaron ayer a su propio campo, cuando la número dos de su gobierno, Tzipi Livni, llamó al partido en el poder a prepararse para nuevas elecciones.

«Kadima debería comenzar a prepararse para cualquier panorama posible, incluidas elecciones (anticipadas). Soy una gran partidaria de primarias» en el partido, declaró la ministra de Relaciones Exteriores Livni durante un coloquio en Jerusalén.

«Pienso que la mayoría del público (la base del partido) debe involucrarse en la elección de la dirección. Esto nos permitirá recuperar la confianza (de la base) en nuestro partido», agregó.

Kadima («Adelante») fue creado por el ex primer ministro israelí Ariel Sharon en noviembre de 2005 con vistas a las legislativas de marzo de 2006, en las que se impuso su nuevo partido centrista. Pero no fue dotado de un mecanismo para elegir a su jefe, actualmente Olmert, ni para destituirlo.

Fragilizado por un nuevo caso de presunta corrupción, Olmert había recibido un severo golpe el miércoles cuando Ehud Barak, ministro de Defensa y líder del Partido Laborista, lo conminó a renunciar y advirtió que si no lo hace su partido podría provocar una disolución del Parlamento israelí y elecciones anticipadas.

  • Carga

    Barak volvió a la carga ayer: «El primer ministro y su partido deben tomar decisiones. Si no lo hacen, lo haremos en su lugar».

    Según el comentarista político de la segunda cadena privada, estas tomas de posición pueden ser determinantes. «Barak puso el revólver sobre la mesa y Livni le pasó la bala», estimó.

    Barak lanzó su bomba política un día después del abrumador testimonio del empresario judío estadounidense Morris Talansky. Conmocionando a la clase política y a la opinión pública, éste afirmó bajo juramento haber pagado, en un período de 15 años, cerca de 150.000 dólares en efectivo a Olmert para, según dijo, financiar campañas electorales y vacaciones de lujo.

    Según un sondeo publicado ayer, 70% de los israelíes considera que Olmert debería dimitir y 62% se declara favorable a elecciones anticipadas. La presente Legislatura debería terminar a finales de 2010.

    Frente a las presiones, Olmert se muestra decidido a aferrarse al puesto. «Continuaré ejerciendo mis funciones. Algunos piensan que cada vez que se comienza una investigación habría que dimitir. Pero yo no comparto esa opinión y no renunciaré», proclamó.

    Sin embargo, su destino no está enteramente en sus manos, sino entre las del fiscal general, Menahem Mazuz, que debe pronunciarse sobre su eventual procesamiento. Olmert ya anunció que dimitirá si es acusado oficialmente.

    Mientras, para evitarlo, el primer ministro emprendió la batalla en el frente jurídico. Así uno de sus más próximos colaboradores, el ministro de Vivienda, Zeev Boim, afirmó que las declaraciones de Talansky presentan «muchas contradicciones e incoherencias». Talansky será sometido a un interrogatorio por parte de los defensores de Olmert a mediados de julio.

    Pero la lucha por el poder ya comenzó en medio de bastidores en Kadima. Entre los candidatos a sucederlo mejor posicionados figuran, según los comentaristas, Livni y el ministro de Transportes, Shaul Mofaz.

    El ministro de Seguridad Interior, Avi Dichter, también dio a conocer su intención de presentarse para el liderazgo de Kadima en caso de que se celebren elecciones primarias.
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