Brasilia (EFE, AFP, ANSA) - La oposición brasileña mantiene su acoso al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, al que cree al filo de la dimisión, pero admitió ayer que intenta arrastrar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con la investigación de su entorno más íntimo.
Palocci, el «hombre fuerte» del gobierno brasileño tras la caída del ex jefe de gabinete José Dirceu, que dimitió en julio en medio de denuncias de corrupción, ha sido salpicado de lleno por graves acusaciones y en medios políticos se asegura que tiene los días contados, pese a que Lula lo confirmó el sábado. Contra el ministro pesan sospechas de que estuvo involucrado en corruptelas detectadas en la época en que era alcalde de la ciudad de Ribeirao Preto y de haber participado en una supuesta conexión con el régimen de Cuba para alimentar financieramente la campaña que llevó a Lula al poder.
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La oposición ha cargado las tintas contra el ministro, pero ayer varios líderes de partidos de derecha y centroderecha advirtieron que la presión no acaba ni acabará en Palocci.
«No podemos olvidar asuntos que comprometen directamente a Lula», declaró el senador EAntonio Carlos Magalhaes, del Partido del Frente Liberal (PFL) y antiguo adversario del ex líder obrero. Magalhaes anunció que pretende insistir en que Fabio Luiz Inácio Lula da Silva, hijo de Lula, sea convocado al Congreso para declarar sobre negocios que una empresa de su propiedad tiene con Telemar, una telefónica controlada por empresas del Estado.
La telefónica aportó un capital de 5 millones de reales (unos 2,2 millones de dólares) a la pequeña empresa del hijo de Lula, que produce juegos de video y distribuyeproductos de informática. Según la oposición, Telemar debe explicar el motivo que llevó a esa inversión en un área tan ajena, que para Magalhaes no es otro que favorecer al hijo del presidente.
En el punto de mira de la oposición está también un hermano de Lula, que confesó haber montado una oficina en San Pablo con el fin de «facilitar» contactos entre el gobierno y empresarios.
El senador Tasso Jereissati, que el viernes asumirá la presidencia del opositor Partido de la Social Democracia (PSDB), dijo ayer que pedirá al Congreso que cite a Genival Inácio da Silva. «Hay muy fuertes indicios de que el hermano del presidente ha incurrido en tráfico de influencias entre empresas, alcaldías y acreedores del gobierno, en búsqueda de beneficios para sí mismo o para terceros», sostuvo Jereissati.
El líder socialdemócrata afirmó que también hay indicios de que la empresa del hermano de Lula tuvo relaciones con Gilberto Carvalho, jefe de gabinete del presidente, y Rogerio Buratti, ex asesor de Palocci vinculado a las corruptelas de la época en que éste era alcalde.
También deberá ser citado el propio Palocci. Nuevas denuncias conocidas ayer vinculan a muchos de sus colaboradores con negocios sospechosos en Angola, un país al que el gobierno de Lula ha otorgado créditos millonarios para ayudar en la reconstrucción, tras años de guerra civil.
Otro caso sobre el que el ministro de Hacienda será interrogado es el de una aseguradora vinculada a su hermano Adhemar Palocci, que fue fundada en cuanto Lula llegó al poder y se declaró en quiebra el año pasado, dejando deudas por unos 10 millones de dólares.
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