13 de noviembre 2007 - 00:00

Oposición española reclama sacar embajador en Caracas

Comenzóen eljuzgadofederal deLa Plata eljuicio por elcrimen deDiegoPeralta. Lospadresaguardancon ansiasla sentencia.
Comenzó en el juzgado federal de La Plata el juicio por el crimen de Diego Peralta. Los padres aguardan con ansias la sentencia.
Madrid (EFE, AFP, Reuters) - El incidente entre el rey Juan Carlos de Borbón y el presidente venezolano, Hugo Chávez, durante la Cumbre Iberoamericana celebrada el fin de semana en Chile, pareció, inicialmente, provocar un acercamiento entre el gobierno socialista y la oposición conservadora, simbolizado en la defensa que hizo José Luis Rodríguez Zapatero de José María Aznar y en el posterior llamado de agradecimiento del segundo al primero. Sin embargo, el clima cambió ayer radicalmente, dando lugar a una dura batalla política entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP), en medio de la campaña para las elecciones de marzo próximo.

A través de su secretario general, Angel Acebes, el PP exigió al presidente del gobierno que retire al embajador español en Caracas y que el canciller, Miguel Angel Moratinos, comparezca ante el Congreso para explicar la política exterior del gobierno socialista.

Las declaraciones de Chávez «sobrepasan todos los límites de lo tolerable y exigen una respuesta clara, serena y firme por parte del gobierno», consideró Acebes.

En respuesta, y en medio de evidentes intentos oficiales de bajar la tensión con Venezuela, la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, aseguró horas después que el gobierno no contempla «en absoluto» llamar a consultas al embajador.

  • Calma

  • «Un gobierno responsable debe, en primer lugar, agotar las vías para aplacar el incidente y evitar los riesgos y los efectos negativos que pueda tener», dijo a la prensa Jiménez.La funcionaria hizo hincapié en que «es importante tratar de calmar la situación, reconducir la relación y evitar la escalada de descalificaciones y de ataques», resaltó.

    Asimismo, la funcionaria pidió al PP que tenga «sentido de la responsabilidad» y opinó que el roce entre el rey y Chávez «ha quedado en eso, en un incidente, en un encontronazo» que «no es la primera vez que ocurre en el seno de las cumbres entre dos mandatarios».

    Sumándose a la controversia, la dirección del PSOE de Rodríguez Zapatero recordó en una nota que Aznar se reunió hasta en 14 ocasiones con Chávez, a quien llegó a decir que «España no puede dar lecciones de democracia a nadie» y a quien, además, vendió material militar por valor de unos 100 millones de euros a lo largo de sus ocho años de mandato.

    El líder del PP y candidato a presidente del gobierno, Mariano Rajoy, había acusado a Zapatero de haber causado el incidente debido a su política blanda hacia Caracas. Lo ocurrido «es fruto de una política exterior que ha dilapidado el prestigio y la influencia de España», señaló.

  • Acusación

    El sábado, el rey Juan Carlos le gritó: «¡¿Por qué no te callas?!» a Chávez cuando éste interrumpía la intervención de Zapatero. En ese momento, el jefe del gobierno español le estaba exigiendo respeto por Aznar, a quien Chávez estaba llamando « fascista» y acusando de haber estado relacionado con el golpe de Estado en su contra de 2002.

    Tras el incidente en el cierre de la Cumbre Iberoamericana, Chávez subió la apuesta el domingo y aseguró: «Tenemos 500 años aquí y nunca nos callaremos y mucho menos a la voz de un monarca», tras lo cual exigió al rey que aclare si sabía de ese levantamiento que logró alejarlo del poder por 48 horas.

    En ese sentido, el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo ayer que Chávez cree que la polémica beneficia sus intereses y que, por eso, quiere seguir adelante con «este juego» de vincular a las autoridades españolas con ese episodio.

    En conferencia de prensa, Pérez Rubalcaba añadió que Madrid desea tener buenas relaciones con Caracas, pero advirtió que para que eso sea posible, lo «razonable» es que Chávez respete al jefe del Estado español, al presidente del gobierno y a los ex presidentes.

    Las empresas españolas, que también fueron acusadas por el bolivariano de haber auspiciado el golpe de Estado en su contra, cerraron filas en torno al rey y al gobierno. El Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación expresó ayer su reconocimiento y apoyo a Juan Carlos y a Zapatero por su «actitud en defensa del respeto, la honestidad y la dignidad de las personas, instituciones, empresas y empresarios españoles».
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