22 de octubre 2003 - 00:00

Otro paso para sucesión del Papa

Ciudad del Vaticano (EFE, ANSA) - Enfermo pero sacando fuerzas de su flaqueza, Juan Pablo II celebró ayer su noveno consistorio, en el que entregó el capelo cardenalicio a 30 nuevos purpurados y mantuvo en secreto el nombre de otro, lo que dio vida al colegio cardenalicio más numeroso de la historia, del que puede salir su sucesor.

De los 30 nuevos cardenales, 18 son europeos, tres latinoamericanos, dos norteamericanos, tres africanos, tres asiáticos y uno de Oceanía.

Por primera vez, Juan Pablo II no impuso el capelo cardenalicio a los purpurados, que es uno de los gestos más importantes de la creación del cardenal, sino que se los entregó y ellos mismos se lo colocaron. El obispo de Roma les entregó, asimismo, el pergaminode creación como cardenalesy la asignación de una iglesia de la Ciudad Eterna, como es tradición
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El pequeño cambio de ritual se decidió para no fatigar demasiado al anciano Papa, de 83 años, que ayer tampoco leyó párrafo alguno de la homilía, la segunda vez que ocurre en sus 25 años de pontificado, que se cumplieron el pasado día 16.

• Sonrisa

Al igual que el último domingo, cuando beatificó a la madre Teresa de Calcuta, y debido a sus cada vez mayores problemas para hablar, la homilía fue leída en su totalidad por el « número tres» del Vaticano, el arzobispo argentino Leonardo Sandri.

No obstante, Juan Pablo II, al que en algunos momentos se vio sonreír, pronunció en latín la fórmula de creación de los cardenales. El nombre de ellos fue leído por el cardenal secretario de Estado («número dos» del Vaticano), Angelo Sodano.

El pontífice destacó que los nuevos cardenales provienen de los cinco continentes (de 17 países), de diferentes razas y culturas,y que resaltan la unidad de toda la grey de Cristo con la Cátedra del Obispo de Roma.

El Papa les pidió a los nuevos cardenales que huyan de las «tentaciones» de «hacer carrera y de intentar sacar provecho propio» y que se conviertan en «siervos humildes y desinteresados» de sus hermanos.

El rito, celebrado en una plaza-de San Pedro bellamente adornada con miles de flores rojas, amarillas y ramos multicolores, concluyó con el intercambio del beso de la paz. Hoy, en una misa solemne, el Papa les entregará el anillo, el de los nuevos cargos eclesiásticos; 26 tienen menos de 80 años, por lo que pueden votar en un futuro cónclave, ya que según la normativa vaticana fijada por Pablo VI, y mantenida por Juan Pablo II, sólo pueden participar en esa junta los cardenales menores de esa edad.

Desde ayer, el colegio cardenalicio, el llamado «club más selecto del mundo», pasa a ser el más numeroso de la historia de la Iglesia, con 194 miembros, de los que 135 pueden elegir al sucesor de Juan Pablo II por ser menores de 80 años
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