Pacto en el Líbano "sin vencedores ni vencidos"

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Abu Dhabi (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las distintas facciones libanesas firmaron ayer en Doha un acuerdo para la elección de un presidente y la formación de un gobierno de unidad nacional, lo que permite poner fin a la crisis política desatada por Hizbollah que llevó al Líbano al borde una nueva guerra civil.

En el acuerdo, calificado por fuentes de la mayoría parlamentaria y la oposición pro siria como una fórmula «sin vencedores ni vencidos», las dos partes se comprometen a «no volver a utilizar las armas, bajo cualquier circunstancia, para conseguir objetivos políticos».

El pacto fue anunciado en la sesión de clausura del diálogo interlibanés, iniciado el sábado pasado en la capital qatarí tras los enfrentamientos desatados el 7 de mayo en Beirut y otras regiones libanesas, que causaron más de 60 muertos.

Según el acuerdo, el Parlamento libanés celebrará una sesión el domingo para elegir al comandante del Ejército, Michel Suleiman, como presidente del país, algo que pondrá fin al vacío institucional que vive el país desde noviembre de 2007.

Asimismo, se formará un gobierno compuesto por 30 miembros, de ellos 16 de la mayoría pro occidental, 11 de la oposición -el tercio más uno, que permite a los opositores el derecho a veto-, mientras que los tres restantes serán nombrados por el presidente.

Fuentes libanesas citadas por la televisión Al-Jazeera explicaron que uno de esos tres ministros será el de Interior, que no pertenecerá ni a la oposición ni a la mayoría, pero que deberá ser aceptado por las dos partes.

Los reunidos en Doha acordaron, asimismo, aplicar la ley electoral de 1960, con algunos cambios sobre la situación en Beirut, que prevé la división de la capital en tres circunscripciones y el reparto de sus 19 escaños en el Parlamento entre los cristianos, los sunitas y los chiitas.

De todos modos, la mayoría y la oposición ultimarán los retoques de la ley electoral a través de deliberaciones en el Parlamento, tras la elección del presidente y la formación del gobierno, según el comunicado final leído en la sesión de clausura por el primer ministro qatarí, el jeque Hamed bin Yasim al-Thani.

  • Armas

    «Las partes se comprometen a no dimitir u obstaculizar el trabajo del gobierno, también acuerdan no volver a recurrir a la violencia o al uso de las armas, e iniciar un diálogo para fortalecer la soberanía del Estado, sobre todo el territorio del Líbano», dice el acuerdo, según el jeque Hamad.

    Los grupos acordaron, asimismo, «que el poder militar y de seguridad será responsabilidad del Estado» y «se comprometieron a respetarla ley y la soberanía del Estado sobre todas las regiones del Líbano», agregó.

    En la sesión de clausura participaron los principales dirigentes de la mayoría, incluidos el sunita Saad al-Hariri, el cristiano Samir Geagea y el druso Walid Yumblat, así como el primer ministro sunita, Fuad Siniora, entre otros.

    Por parte de la oposición, destacan el representante del grupo pro sirio y pro iraní Hizbollah, Mohamad Raad; el líder cristiano, Michel Auon; y el presidente del Parlamento, Nabih Berri.

    La crisis libanesa se remontaal asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri el 14 de febrero de 2005 -atribuida a los servicios sirios- y se agudizó hace año y medio con la retirada de los representantes de la oposición del gobierno, dando paso a la crisis política en el seno del Ejecutivo. A ello se añadió el vacío institucional cuando el presidente Emile Lahud abandonó el cargo el 24 de noviembre tras expirar su mandato.
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