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La zona paquistaní de Dera Ismail Khan resultó ayer devastada por un atentado de extremistas
islámicos. La situación en el país se hizo más volátil desde la renuncia de Pervez
Musharraf.
Los combates habían estallado el lunes 25 kilómetros al este de Khar, la ciudad principal de la zona, después que milicianos fundamentalistas atacaran algunos puestos de las fuerzas de seguridad paquistaníes. Los feroces enfrentamientos se extendieron durante nueve horas.
En tanto, en lo que fue interpretado como un alarmante indicio de crisis política, los partidos en la coalición de gobierno, la Liga Musulmana Paquistaní-N, del ex primer ministro Nawaz Sharif, y el Partido del Pueblo Paquistaní, de Asif Ali Zardari, viudo de la ex premier Benazir Bhutto, asesinada en diciembre, no llegaron a un acuerdo sobre el futuro de Musharraf. Tampoco se logró una posición única sobre la reinserción en sus cargos de los jueces de la Corte Suprema depuestos por el ex hombre fuerte.
Respecto de Musharraf, los partidos mayoritarios no acuerdan sobre si debe recibir inmunidad o ser enjuiciado por sus supuestos delitos, entre los que se incluyen el desvío ilegal de fondos y hasta acusaciones de traición. EE.UU. dijo ayer que analizaría un eventual pedido de refugio del ex presidente.



