20 de agosto 2008 - 00:00

Pakistán cae en crisis y se baña en sangre

La zona paquistaní de Dera Ismail Khan resultó ayer devastada por un atentado de extremistasislámicos. La situación en el país se hizo más volátil desde la renuncia de PervezMusharraf.
La zona paquistaní de Dera Ismail Khan resultó ayer devastada por un atentado de extremistas islámicos. La situación en el país se hizo más volátil desde la renuncia de Pervez Musharraf.
Islamabad (ANSA, DPA, Reuters) - Cuarenta personas murieron ayer en un atentado y combates en zonas fronterizas de Pakistán el día posterior a la renuncia como presidente de Pervez Musharraf, mientras la coalición oficialista se reunía para analizar la situación dando alarmantes indicios de crisis.

Un escenario de crisis política es temido por Occidente, ya que Pakistán es un aliado clave en la lucha contra Al-Qaeda y su Ejército posee un arsenal nuclear. Un eventual golpe de islamistas infiltrados en las Fuerzas Armadas y los servicios secretos constituiría un escenario de pesadilla, afirman expertos.

Al menos 20 personas perdieron la vida a raíz de la explosión de una bomba en un hospital de Dera Ismail Khan, noroeste de Pakistán, y otras 20 fallecieron en una serie de enfrentamientos armados en la frontera con Afganistán.

El atentado fue reivindicado por el vocero local de los talibanes, Maulvi Umer, quien dijo que los ataques suicidas de ese tipo continuarán hasta que no se detengan las operaciones del Ejército en la zona del valle de Swat y el resto de la provincia de la Frontera Noroeste.

La bomba explotó mientras simpatizantes de un jefe musulmán chiita abatido en una balacera protestaban fuera del hospital.

Los 20 milicianos islamistas que murieron cerca de la frontera con Afganistán eran talibanes y miembros de Al-Qaeda.

Los combates habían estallado el lunes 25 kilómetros al este de Khar, la ciudad principal de la zona, después que milicianos fundamentalistas atacaran algunos puestos de las fuerzas de seguridad paquistaníes. Los feroces enfrentamientos se extendieron durante nueve horas.

En tanto, en lo que fue interpretado como un alarmante indicio de crisis política, los partidos en la coalición de gobierno, la Liga Musulmana Paquistaní-N, del ex primer ministro Nawaz Sharif, y el Partido del Pueblo Paquistaní, de Asif Ali Zardari, viudo de la ex premier Benazir Bhutto, asesinada en diciembre, no llegaron a un acuerdo sobre el futuro de Musharraf. Tampoco se logró una posición única sobre la reinserción en sus cargos de los jueces de la Corte Suprema depuestos por el ex hombre fuerte.

Respecto de Musharraf, los partidos mayoritarios no acuerdan sobre si debe recibir inmunidad o ser enjuiciado por sus supuestos delitos, entre los que se incluyen el desvío ilegal de fondos y hasta acusaciones de traición. EE.UU. dijo ayer que analizaría un eventual pedido de refugio del ex presidente.

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