Para ex jefa guerrillera, FARC están desmembradas

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Bogotá (EFE, DPA, AFP) - La guerrillera colombiana «Karina», la mujer de mayor jerarquía dentro de las FARC hasta el domingo, cuando se entregó a las autoridades, desmintió ayer haber sido la responsable del asesinato, hace 25 años, del padre del actual presidente, Alvaro Uribe. Asimismo, instó a sus ex camaradas de armas a sumarse al programa de reinserción del gobierno, que con su baja obtuvo un triunfo clave en la lucha contra el terrorismo.

La emblemática insurgente, cuyo verdadero nombre es Nelly Avila Moreno, se entregó el domingo en las montañas del departamento de Antioquia (noroeste) y ayer fue presentada ante la prensa en un cuartel de Medellín, capital de esa región.

Las autoridades colombianas consideraron que la rendición de la rebelde fue un golpe «contundente» contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que, según la propia «Karina», se encuentran «resquebrajadas».

«No conozco la situación (de las FARC) a nivel nacional, pero sé que están resquebrajadas», dijo.

  • Señales

    La guerrillera se entregó el domingo junto con su compañero sentimental, identificado como «Michín», luego de acordar con el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, inteligencia estatal) que lanzaría señales de humo para que la recogiera un helicóptero, en el que llegó junto con una pequeña hija.

    Karina admitió que la tenían cercada y que por ello no tuvo más salida que rendirse. No obstante, aseguró que no es responsable de la mayoría de los crímenes que le imputan, ni que dirigía el frente 47 desde hace dos años.

    «Me acusan de muchos hechos de los que no he sido autora ni material ni intelectual», expresó la ex guerrillera y agregó que también la «han tildado como mujer sangrienta».

    «El mensaje que le envío al pueblo colombiano es que hay que hacer algo por la paz de Colombia y (ésa) es la razón de mi desmovilización», afirmó «Karina», quien teme por su familia, ya que lo que hizo «es considerado en las FARC como una traición».

    Se afirma que fue la persona que asesinó el 14 de julio de 1983 al empresario Alberto Uribe Sierra, padre del presidente colombiano, en un intento de secuestro en una de las fincas de la familia en Antioquia. El frente 47 azotó durante la última década los departamentos de Antioquia y Caldas, en la rica zona cafetera del oeste del país, y hoy está totalmente diezmado. Por ello, el gobierno colombiano ofrecía una recompensa de un millón de dólares por «Karina», que entró hace 24 años a las FARC, en la que también era conocida como «Janet Mosquera Rentería» y actualmente la mujer con más mando dentro de esa guerrilla. La detención de la rebelde era una vieja obsesión de Uribe.

    «No conozco ni supe nunca quién asesinó al papá del presidente,no tengo las manos manchadas por ese hecho», se defendió la ex guerrillera. El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, había dicho previamente que «Karina» estaría implicada en ese homicidio, aunque manifestó carecer de «elementos de juicio» para confirmarlo.

    «Karina», de tez morena y pelo corto, lleva anteojos que le dan un aire intelectual, aunque se afirma que es para disimular una herida en un ojo sufrida en un asalto a un pueblo de Antioquia en 1998.

    La directora del DAS, María del Pilar Hurtado, dijo que la mujer se entregó después de «una tarea de inteligencia pura», que incluyó un seguimiento de dos años a sus familiares y proveedores de víveres, hasta ubicarla.

  • Operación

    Entretanto, el general Mario Montoya, comandante del Ejército, afirmó que fue una operación «intrépida desde todo punto de vista».

    Montoya indicó que este año se han desmovilizado 87 integrantes del frente 47, dentro de un total de 1.181 rebeldes de las FARC que ya se sumaronal programa de reinserción.«Lo que hizo 'Karina' es el camino que todos deben tomar», destacó.

  • Reducida

    La facción de la guerrillera, que en sus mejores tiempos tuvo unos 300 combatientes, quedó reducida a menos de 50.

    Se cree que el frente 47, creado en 1995 y responsable de ataques a poblaciones y secuestros de hacendados de la región cafetera, estaba casi disuelto en marzo último, cuando «Iván Ríos», uno de los miembros de la cúpula de las FARC que trataba de recomponerlo, fue asesinado por sus guardaespaldas para cobrar la recompensa ofrecida por el gobierno. «Karina» temía correr la suerte de «Iván Ríos», admitió la propia mujer.

    La rendición se sumó a otros golpes sufridos por esta guerrilla en los últimos meses. El más grave fue la muerte del «número dos», Luis Edgar Devia, alias «Raúl Reyes», en un bombardeo a un campamento ilegal de las FARC en territorio ecuatoriano el pasado 1 de marzo, en una operación en la que murieron otras 25 personas.
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