París (AFP, EFE) - Los franceses descubrieron horrorizados ayer las escenas de terror vividas en Año Nuevo en un tren entre Niza (sudeste) y Lyon (centro-este), saqueado y destrozado por una banda de jóvenes que robó y agredió a los 600 pasajeros que viajaban en él.
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El presidente Jacques Chirac fue ayer el primero en subrayar ante las cámaras que este acto es «totalmente inaceptable» y garantizó que los culpables «deben ser encontrados y serán castigados como es debido». El caso salió a la luz en un momento en que los franceses están especialmente preocupados por su seguridad, exactamente dos meses después de que una violenta revuelta estallara en los suburbios de París y justo el mismo día en que el gobierno levantara el estado de emergencia impuesto en noviembre.
A primera hora del 1 de enero, entre 20 y 30 jóvenes subieron a un tren en Niza, después de haber festejado toda la noche la llegada de 2006, gracias a un precio especial ida y vuelta ofrecido por la SNCF, la compañía ferroviaria nacional.
Al parecer, habían sido acompañados hastala estación por agentes policiales que habían percibido que estaban embriagados y descontrolados, y vigilaron que todos tomaran el tren para regresar a sus casas.
Pero en cuanto salieron de Niza, los jóvenes sembraron el pánico entre los viajeros, comenzaron a robar teléfonos celulares, después carteras y tarjetas bancarias, y agredieron a quienes intentaban avisar al agente de seguridad del tren. Una joven de 20 años, acorralada por una parte del grupo, fue incluso víctima de una agresión sexual. Aterrados, los viajeros intentaban encerrarse en los compartimientos; finalmente, el oficial consiguió llamar a los gendarmes, y el tren se detuvo en una pequeña estación.
Pero entonces hubo que aguardar refuerzos policiales y, en la espera y con el tren parado, continuaron las agresiones y la destrucción de los asientos y de gran parte del mobiliario del tren (mesas, sillas y baños).
«Tuvimos miedo de morir», resumió un empresario al diario «Le Parisien». Sólo dos de los presuntos agresores, de 19 años y de nacionalidad marroquí, fueron detenidos. El resto logró escapar poco antes de llegar a la estación de Marsella, y huyó por las vías.
El ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, anunció la creación de una policía ferroviaria en todo el país, como la que ya existe en los trenes de la región parisina.
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