PC chino prepara sucesión con dos nuevos dirigentes
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El presidente chino, Hu Jintao (centro), rodeado de los otros
ocho miembros del poderoso Comité Permanente del PC. Xi
Jinping (a la derecha en la fila del medio) y Li Keqiang (a la
izquierda en la de abajo) se perfilan como sus posibles sucesores
dentro de cinco años.
Los nueve «hombres de oro» que gobernarán China en los próximos cinco años desfilaron ayer ante los centenares de periodistas, camarógrafos y fotógrafos en el edificio de la Asamblea del Pueblo.
En un breve discurso, Hu Jintao, al cual no fue posible hacerle preguntas, ilustró los puntos principales de su pensamiento político, el mismo que introdujo en el estatuto del partido bajo el título de «visión científica del desarrollo».
Para Hu se deberá prestar más atención que en los años pasados al equilibrio ecológico y a los estratos más débiles de la población, una exigencia que quedó en evidencia por el trágico accidente en el cual 37 obreros murieron en una fábrica de zapatos en el sur del país.
Sobre el plano internacional, Hu dio su impronta al Congreso con la propuesta de un «pacto de paz» al Kuomintang, el partido nacionalista adversario de los comunistas en la guerra civil y ahora partido de oposición en Taiwán.
Hu Jintao mantuvo, además, la presidencia de la Comisión Militar Central y confirmó como vicepresidentes a dos generales, Guo Boxiong y Xu Caihou.
Entre los diferentes grupos hay un acuerdo de fondo, como el de continuar adelante con las reformas económicas, dar pequeños pasos en cuanto a cambios políticos, que, junto con un crecimiento económico que no da señales de detenerse, debería garantizar la estabilidad del país.
Pero el mundo ya especulacon la sucesión de Hu, dentro de cinco años. En ese sentido, se menciona especialmente a Xi Jinping y a Li Keqiang, dos dirigentes de la generación de la Revolución Cultural.
Xi tenía apenas 13 años, y Li 11, cuando comenzó la Revolución Cultural, que permitó a Mao Tse Tung deshacerse de sus rivales e instaló el caos y la guerra civil, abriendo la vía a diez años de terror.
Cuando eran jóvenes adolescentes fueron enviados al campo por Mao como millones de muchachos y muchachas chinos de la ciudad a partir de 1968. Oficialmente para mezclarse con el pueblo, pero principalmente para poner en caja a una juventud demasiado turbulenta.
Xi conoció la región de Shaanxi (noroeste) y Li la de Anhui (centro), dos provincias pobres. Sin embargo, a diferencia de otros «jóvenes instruidos» a los que les costó regresar a la ciudad, Xi Jinping, hijo de un héroe revolucionario víctima de una purga política en 1962, y Li Keqiang, pudieron marcharse rápidamente.
En opinión de Michel Bonnin, historiador, sinólogo y especialista del movimiento de «jóvenes instruidos», esta generación «se vio profundamente marcada por una experiencia tan particular».
Pese a haber pasado por el molde del partido, Xi Jinping y Li Keqiang pueden mostrar «un estilo de gobierno sensiblemente diferente cuando tengan vía libre, es decir, normalmente a partir de 2012», juzga el sinólogo.




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