Santiago - El presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció ayer que enviará al Congreso un proyecto de ley para que militares protejan infraestructura pública sin la necesidad de decretar estado de emergencia, lo que facilitará un mayor despliegue de Carabineros en las calles, algo criticado pro la oposición y los manifestantes en momentos en que crecen las denuncias por violaciones de derechos humanos de parte de las fuerzas de seguridad.
Piñera propuso poner a las FF.AA. en la calle y desató una ola de indignación
Reemplazarán a policías en tareas de custodia, lo que facilitará que haya más Carabineros disponibles para operaciones de seguridad, dijo el presidente chileno. La oposición y los manifestantes criticaron una nueva militarización del conflicto social.
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SEÑAL. El presidente Piñera hizo en anuncio durante una visita a la escuela de suboficiales de Carabineros, una decisión vista como un espaldarazo a la institución que enfrenta denuncias por violación a derechos humanos.
El proyecto, enmarcado en el llamado Acuerdo por la paz, la democracia y contra la violencia, habilita a las Fuerzas Armadas a “colaborar en la protección de nuestra infraestructura crítica, incluyendo servicios públicos esenciales e infraestructura policial, cuyo funcionamiento eficaz es vital para la seguridad y calidad de vida de todos los chilenos”, dijo Piñera a la prensa tras una visita a la Escuela de Suboficiales de Carabineros.
La iniciativa permite asignar a militares esas tareas, “sin necesidad de decretar estado de emergencia constitucional, ni de restringir las libertades y derechos de los ciudadanos”, agregó el mandatario de derecha.
Piñera defendió que “la paz, el orden público y la seguridad de los ciudadanos, son elementos claves para que Chile progrese y para que las familias chilenas mejoren su calidad de vida y logren mejores niveles de felicidad”.
El presidente adelantó que en los próximos 60 días se incrementará en 4.354 el número de Carabineros y policías que resguardarán el orden y la seguridad del país.
La Constitución chilena establece que las Fuerzas Armadas están dedicadas exclusivamente a la defensa nacional y solo pueden ser convocadas para intervenir en situaciones de excepción constitucional o desastres de emergencia.
Durante la revuelta social que comenzó en Chile el 18 de octubre, Piñera decretó por nueve días el “estado de emergencia”, medida que otorgó a los militares el control de la seguridad de la población y la participación en la represión de las protestas.
El anuncio de Piñera fue inmediatamente criticado por los partidos de la coalición opositora Frente Amplio (centroizquierda).
“En un contexto de impunidad y vulneración sistémica de los derechos humanos pretender entregar poder a las fuerzas armadas es no solo un error político sino una medida criminal”, dijo la presidenta de Renovación Democrática, Catalina Pérez, informó La Tercera en su versión web.
Claudia Mix, diputada del Partido Comunes, afirmó que Piñera “pone nafta al fuego al buscar sacar a los militares a la calle sin declarar estado de excepción para apoyar a Carabineros”. “No están preparados para labores de orden público. Es una tremenda irresponsabilidad”, dijo.
Las redes sociales se inundaron de mensajes críticos bajo el hastag #ConLosMilicosNoEsDemocracia.
La visita de Piñera a la Escuela de Suboficiales de Carabineros se enmarca en su política de apoyo a la fuerza en medio de las denuncias de ONG y organismos internacionales de violaciones a los derechos humanos durante la represión de las protestas antigubernamentales.
“Nuestras fuerzas de orden y seguridad tienen derecho a usar la fuerza legal y legítima, siempre dentro del marco de la ley y de sus protocolos, y con pleno respeto a los derechos humanos de todos”, sostuvo Piñera.
En cinco semanas, 23 personas perdieron la vida, miles fueron heridas y más de 200 tuvieron lesiones graves por disparos de perdigones de la Policía, que además ha sido criticada por el indiscriminado uso de gases lacrimógenos durante las manifestaciones.




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