Brasilia (AFP, ANSA) - El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que postula a Luiz Inácio Lula Da Silva a la presidencia del Brasil, presentó ayer su plan económico, que prevé el respeto de «todos los compromisos externos del país», un cambio de modelo económico y la reactivación del Mercosur.
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«Así como está (el modelo), lleva al país al default a mediano plazo», aseguró en la presentación Guido Mantega, el principal asesor económico del PT y uno de los candidatos más firmes a ocupar un ministerio en un eventual gobierno de Lula. Un gobierno del PT «va a respetar todos los compromisos, le va a dar al Estado un rol más activo y no va a tener problemas para negociar con el FMI, aunque sigamos pensando que el Fondo se equivocó mucho, en Brasil y en otros países», agregó.
Lula «va a pagar la deuda, sí, pero nuestra prioridad será enfrentar la deuda social, que causa tantas turbulencias como la financiera. Y el camino es el crecimiento económico», dijo.
El economista señaló que la reactivación del Mercosur será una prioridad y mostró reservas respecto del ALCA, el Area de Libre Comercio de las Américas que impulsa Estados Unidos, a cuyo gobierno criticó por sus recientes medidas proteccionistas en sectores como el agropecuario y el del acero. El actual modelo, explicó Mantega ante corresponsales extranjeros, llevó a la economía brasileña a «un círculo vicioso: los intereses altos frenan el crecimiento, el Producto Bruto no crece, la recaudación cae y aumenta la deuda». Mantega descartó de plano que la inestabilidad actual en los mercados brasileños, con el riesgo-país disparado y el dólar en su nivel récord en un año, se deba a la posibilidad de que el PT gane las elecciones.
«La crisis actual es consecuencia de una política económica del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso -señaló el economista-, que con sus tasas de interés altas, detuvo el crecimiento y aumentó la relación deuda pública-PBI.»
Para Mantega, «este gobierno mantuvo los intereses altos para sostener una tasa de inflación irreal, lo que aumentó la vulnerabilidad externa».
El economista adelantó que, si Lula gana los comicios, «designará al ministro de Hacienda y al presidente del Banco Central, que conversarán con los inversores, explicarán los planes del gobierno y no habrá más turbulencias». Entre esos técnicos, dijo, «no va a estar Arminio Fraga», actual presidente del Banco Central. Por otra parte, el economista criticó a los sectores del gobierno que advirtieron que Brasil podría encaminarse a una situación como la de la Argentina. «Tenemos un colchón de liquidez de 50.000 millones de dólares, y los vencimientos de deuda pública que el gobierno acumuló para los próximos meses son 26.000 millones. Es algo serio, pero manejable», explicó.
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