Este miércoles se celebrará en Irlanda la fiesta de San Patricio, patrono del país más católico de Europa occidental, en un clima tenso por el escándalo de los abusos pedófilos, que los apostadores locales hasta han comenzado a aceptar apuestas sobre la posible renuncia del Papa Benedicto XVI.
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Paddy Power, líder en el mercado de asociaciones de "bookies" en el país, abrió una apuesta sobre la posible renuncia al trono de Pedro de Joseph Ratzinger (por el momento paga 3 a 1) y otra sobre su posible sucesor, con una lista de nombre que llega a incluir hasta el líder del grupo rock local U2, Bono Vox.
Si Bono paga 1.000 a 1, sin embargo, el favorito entre los "papables" para los apostadores irlandeses es el cardenal nigeriano Francis Arinze, (4 a 1), seguido por el patriarca de Venecia, Angelo Scola (8 a 1), y los cardenales Peter Kodwo Appiah Turkson (Ghana), y Oscar Rodriguez Maradiaga (Honduras).
Sacudida por la ola de revelaciones sobre los abusos sexuales en sus instituciones, revelados en detalle durante el año pasado por voluminosos informes encargados por el gobierno (el informe Ryan y el informe Murphy), al Iglesia irlandesa tuvo que salir hoy a defender su cardenal primado, Sean Brady.
La Conferencia Episcopal Irlandesa difundió una nota para desmentir las acusaciones difundidas por la prensa local, según las cuales Brady intentó obstaculizar la investigación sobre un caso de abuso pedófilo, en 1975.
En la nota se afirma que en marzo de 1975 el obispo Francis McKiernan pidió a Brady, entonces simple sacerdote, que llevara a cabo una investigación canónica en base a una denuncia de abusos sexuales contra un muchacho de 14 en la que el sospechoso era padre Brendan Smyth.
Brady "en ese entonces era docente a tiempo completo en el St Patrick College de Cavan", y la investigación le fue confiada porque "poseía un doctorado en derecho canónico", explica la nota, pero de hecho "no tenía ningún poder de decisión en cuanto al caso: era el obispo McKiernan quien era responsable de ello".
Sea como fuere, toda Irlanda espera con impaciencia la carta pastoral que Benedicto XVI les ha prometido, justamente para responder a su escándalo, inquietud y preocupación por los casos de abuso pedófilo.
La misiva, que ya habría sido redactada, podría ser leída en las iglesias justamente en ocasión de la fiesta de San Patricio.
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