29 de diciembre 2006 - 00:00

Politiza, además, a fuerzas armadas

Caracas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Durante su discurso de fin de año en la Academia Militar venezolana, Hugo Chávez aseguró que convertirá a la fuerza armada nacional en un brazo armado de su gobierno, la nueva fuerza armada bolivariana, en una propuesta polémica que será presentada a la Asamblea Nacional (Parlamento) en 2007.

En la locución, el presidente reafirmó su visión socialista: «Socialismo es el reino de Dios en la Tierra, que se debe fundamentar en la ética de la solidaridad, nuevos valores, transparencia, humildad», relató. En uno de los tramos más controvertidos, llamó a borrar el «falso institucionalismo»: «Ser institucional hoy es ser revolucionario porque la revoluciónse ha institucionalizado», dijo.

Agregó que su revolución está contenida en la Constitución Bolivariana de 1999: «Aquí está el alma y el espíritu de la revolución pintada en el papel. No lo pintó Hugo Chávez, lo pintó el pueblo de manera soberana y libre aquel 1999».

«La revolución no es un capricho personal de Chávez-», afirmó. Tiene «nuestras propias particularidades enraizadas en los más profundos principios de la nacionalidad, que rescata nuestra raíz aborigen».

  • Crítica

  • El cambio en las FF.AA. no sólo contemplará al nombre de la institución, sino también a cada uno de los componentes que integran la FAN. Chávez indicó que la medida es para que «cada soldado sea cada día más bolivariano en la idea, en el pensamiento y en la acción».

    Sumado a esas declaraciones, el mandatario criticó el papel de los militares chilenos en el golpe de Estado de 1973. Los efectivos son «actores fundamentales del proceso revolucionario», dijo y agregó que tras la muerte de Augusto Pinochet, «vimos la imagen, el sacudimiento moral y el resurgimiento de viejos odios de la sociedad hermana de Chile».

    En tono didáctico señaló que todo jefe militar debe saber la historia del derrocamiento del presidente Salvador Allende en 1973.

    Enumeró: «El imperio norteamericano, la oligarquía chilena, los medios de comunicación, los altos empresarios, las empresas trasnacionales, el terrorismo, el golpe de Estado y el asesinato del presidente Allende, la dictadura, la persecución y el empleo de las fuerzas armadas contra el pueblo». El episodio chileno sirvió para defender «la fusión cívico-militar, una de las más grandes fortalezas de la revolución bolivariana», dijo. «Recordemos a Simón Bolívar: 'Maldito sea el soldado que vuelva las armas contra su pueblo'», remató Chávez.

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