Washington - La Corte Suprema de los Estados Unidos frenó anoche la ejecución mediante inyección letal de un hombre tan sólo diez minutos antes de que se cumpliera la sentencia, que lo hubiera convertido en el prisionero número 300 en ser ejecutado en el estado de Texas desde 1982. Delma Banks, que fue condenado en 1980 por, presuntamente, asesinar a un empleado de un restorán, mantiene su inocencia, y sus defensores alegan que el caso está marcado por la falta de ética profesional y otras injusticias. Los acusadores insisten en la culpabilidad de Banks y continúan buscando imponerle la pena de muerte.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario