Premier de Japón provocó a China y despertó críticas en occidente
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Shinzo Abe visitó un polémico templo en Tokio.
La embajada de Estados Unidos en Tokio lamentó por su parte de visita de Shinzo Abe al santuario Yasukuni.
"Japón es un aliado valioso y un amigo. Sin embargo Estados Unidos está decepcionado de que los dirigentes japoneses hayan tomado esa iniciativa que va a exacerbar las tensiones con los vecinos de Japón", afirmó la embajada estadounidense en un comunicado.
Según la prensa japonesa, Abe afirmó ante representantes de su partido político que "hay varios malentendidos que quiero disipar explicando" las cosas, mientras que el ministro de Exteriores japonés, Fumio Kishida, se entrevistó con la embajadora de Estados Unidos en Japón, Caroline Kennedy.
Este santuario es detestado por China pero también por Corea del Sur, cuyas relaciones con Japón están marcadas por las atrocidades cometidas por las tropas niponas durante la colonización de la península coreana (1910-1945) y la ocupación parcial de China (1931-45).
Pese a que Abe, al salir del santuario, dijo que quería mostrar su "determinación de que nadie vuelva a sufrir por la guerra", China expresó su "cólera ante los dirigentes japoneses por su desprecio hacia los sentimientos del pueblo chino", a través de un comunicado del portavoz del ministerio de Exteriores. La visita al santuario "magnifica la historia de la agresión militarista y del dominio colonial de Japón", añade.
Además, las relaciones entre Pekín y Tokio se han degradado durante el último año a causa de un conflicto territorial por unas islas deshabitadas en el Mar de la China oriental.
Por su lado, el ministro surcoreano de Cultura, Yoo Jin-Ryong, expresó también la "cólera" de su país por esta visita realizada "pese a las inquietudes y las advertencias de sus vecinos".
Tokio, por su parte, consideró en efecto la visita como "un acto simbólico", sin la intención de provocar a sus vecinos chinos y coreanos. Abe, por su lado, recordó en un comunicado que "Japón ha construido un país libre, democrático y pacífico desde el fin de la guerra".
Sin embargo los presupuestos dedicados a la defensa aumentan tanto en China como en Japón, hasta tal punto que Estados Unidos teme "una posible emergencia del militarismo" en la región, destaca Takehiko Yamamoto, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Waseda en Tokio.
En este contexto, el experto calificó el gesto de Abe "de pura locura que puede deteriorar aún más las relaciones con China y Corea del Sur".




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