Nueva York (EFE) - Otro fraude gigantesco podría haber ocurrido en la firma de telecomunicaciones Qwest Communications International, la cuarta empresa del rubro en Estados Unidos, que ayer confirmó que la Fiscalía General le inició una investigación. Como consecuencia de esta noticia, las acciones de Qwest cayeron 32 por ciento, que junto con el escándalo de Halliburton empujaron hacia abajo a todo Wall Street.
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Qwest Communications tiene una deuda de 26.000 millones de dólares y las agencias de calificación de riesgo redujeron la deuda de la compañía al estatus de «insolvente».
La compañía manifestó que no sabía cuáles eran los motivos para el inicio de una investigación por parte de la Fiscalía General, cuyo portavoz también declinó dar más detalles.
La pesquisa se produce después de que en marzo la Comisión Nacional del Mercado de Valores (SEC) llevara a cabo una revisión de las cuentas de la empresa. En aquella ocasión, la indagación se centró sobre una serie de canjes en su red de llamadas de teléfono de larga distancia con sus rivales. Los inversores preguntaron entonces si Qwest y otras compañías usaban las transacciones para inflar las cifras de ventas, aunque la firma de telecomunicaciones afirmó que su contabilidad era correcta.
La investigación de la SEC coincidió entonces con una fuerte caída del precio de las acciones de Qwest, que llevaron a la dimisión de su consejero delegado Joseph Nacchio el mes pasado.
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