Prodi también logró confianza de Diputados y vuelve a gobernar
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Romano Prodi, ayer, tras la votación en la Cámara de Diputados.
El cierre formal de la crisis con los votos de confianza parlamentarios no resuelve las dificultades del gobierno, cuya duración es muy incierta a raíz de la exigua mayoría con la que cuenta en la Cámara alta.
Prodi declaró que se trató de "una bella votación, una gran diferencia de votos, pero sobre todo la discusión mostró un centroizquierda mucho más unido y compacto que el centroderecha, y esto hace que la acción del gobierno sea más fuerte y continuada".
"Soy prudente pero me parece que de la oposición no hubo un rechazo", dijo el jefe de gobierno en relación con el tema que él planteó como prioritario para seguir gobernando Italia, es decir, la reforma de la ley electoral.
"Se puede ir adelante con un gobierno estable y capaz de decidir", subrayó Prodi, y agregó que "esto permite una acción de gobierno incisiva, fuerte y continuada".
"Berlusconi estaba visiblemente aislado, pero puede ser que fuese un momento particular", comentó el primer ministro en respuesta a los cronistas que le subrayaron que el dirigente de Fuerza Italia parecía particularmente separado del resto de la oposición.
"Estos son problemas de ellos", acotó Prodi. "No tengo ningún plan preciso.
Uno de nuestros compromisos es el de dialogar con todos", dijo Prodi hablando de la reforma de la ley electoral.
Luego agregó que "es el momento en que la cuestión entre en las salas parlamentarias, en las comisiones y se busque una solución. No es un tema que está en las manos de la mayoría".
Para el premier, la ley vigente es "muy confusa" y ya "no la defiende nadie". Por su parte, Berlusconi, fundador del más importante partido de la península, afirmó que la renuncia del gobierno representó una "herida humillante" para el país, mientras que esta mayoría se transformó en una reunión "de condominio desordenada y peleadora".
El ex primer ministro, sin embargo, proclamó "disposición a un diálogo sobre la reforma de la ley electoral pero que sea una confrontación franca y rápida".
El jefe de la oposición conservadora habló, además, de intentos de Prodi y del centroizquierda de dividir al centroderecha, ventilando el federalismo fiscal y la reforma electoral.
"No lograrán nunca dividir a la Casa de las Libertades" (CDL), la alianza opositora, subrayó.
"Detrás de nuestros partidos existe sólo un gran pueblo, el de las libertades, y también quien entre nosotros quiere distinguirse" dijo en referencia a la UDC de Pierferdinando Casini, en enfrentamiento con Berlusconi, "estoy seguro que no traicionará y seguira fiel al gran pueblo".
El encargado de responderle al ex primer ministro fue el líder de los Demócratas de Izquierda, el más importante partido de la coalición de gobierno, Piero Fassino.
A Berlusconi, dijo, "le hago presente que la CDL no es una alternativa porque no tiene los números ni tampoco un proyecto político, como lo demuestra el hecho de que al presidente Giorgio Napolitano le presentaron cuatro soluciones diferentes".
"La única mayoría en condiciones de gobernar es la de centroizquierda y la agresividad polémica de los tonos usados hacia Prodi esconde esta verdad", agregó el dirigente.
Para Fassino, la CDL "no tiene alternativas y lo vimos en la sala: Roberto Maroni de la Liga Norte pidió elecciones, Pierferdinando Casini una solución institucional, Gianfranco Fini no comprendí qué quiere y Berlusconi invocó aquí elecciones que no propuso a Napolitano".
"La verdad con la cual debe vérselas, diputado Berlusconi, es que buena parte de su coalición desconfía de su liderazgo", expresó.




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