4 de octubre 2005 - 00:00

Propuso Bush a una mujer para la Corte Suprema

Harriet Miers, nueva aspirante a la Corte Suprema, se mostró ayer junto a George W. Bush. El presidente de EE.UU. busca dejar su impronta en el alto tribunal.
Harriet Miers, nueva aspirante a la Corte Suprema, se mostró ayer junto a George W. Bush. El presidente de EE.UU. busca dejar su impronta en el alto tribunal.
Washington (ANSA, EFE, AFP, Reuters) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, nominó ayer a la asesora legal de la Casa Blanca y ex funcionaria texana Harriet Miers como sucesora de la renunciante Sandra Day O'Connor -una moderada- en la Corte Suprema, sin despertar demasiada oposición entre los demócratas.

Se trata de una abogada y ex funcionaria que nunca fue jueza, pero que pertenece al círculo político más cercano a Bush, quien fue incluso su cliente durante un caso de negocios a principios de los '90. De esta forma, el mandatario descartó a otros fuertes aspirantes, como el hispano Alberto Gonzales, actual ministro de Justicia.

Llamativamente, la oposición demócrata evitó salir a impugnar abiertamente a Miers, quien obviamente no cuenta con un historial de desempeño como magistrada y cuyos puntos de vista sobre los temas más sensibles, desde el aborto hasta la pena de muerte, son prácticamente desconocidos.

Legisladores que lanzaron proyectiles de grueso calibre contra el elegido de Bush para nuevo presidente de la Corte Suprema, John Roberts, prefirieron en cambio abrirle el crédito a Miers.

«Me agrada Harriet Miers, quien como abogada de la Casa Blanca trabajó conmigo de manera cortés y profesional», dijo el líder de la bancada demócrata en el Senado, Harry Reid.

El senador por Nevada ni siquiera se mostró preocupado por la falta de experiencia de Miers como jueza. «En mi opinión la Corte Suprema se beneficiaría con la incorporación» de un nuevo miembro «que tiene verdadera experiencia practicando la ley», aseguró.

La líder de los demócratas en la Cámara baja,
Nancy Pelosi, tampoco atacó a Miers a priori, pero advirtió que la abogada deberá responder «preguntas duras» para establecer «sus posiciones sobre los asuntos que afectan a todos los estadounidenses».

La Corte Suprema, cuyos miembros ocupan el cargo de manera vitalicia,
tiene una enorme influencia en la vida estadounidense como último árbitro de disputas constitucionales y como último tribunal de apelación, y ha decidido en temas como el aborto, la pena de muerte y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El presidente Bush, quien llegó al poder portando la bandera del « conservadurismo compasivo», cuenta con la extraordinaria posibilidad de dejar su marca en la Corte para las próximas décadas.

Así eligió a Roberts, un conservador de 50 años que ya fue ratificado como presidente de la Corte -en reemplazo del fallecido
William Rehnquist- y a Miers, que tiene 60 años.

Miers reemplazará a O'Connor, quien llegó a la Corte con una imagen de magistrada conservadora, pero luego se reveló como el fiel de la balanza en varios de los más delicados temas, que abandonó el tribunal, en especial el derecho al aborto, garantizado por una controvertida interpretación del derecho constitucional a la privacidad que muchos líderes de la derecha religiosa reclaman sea revisada.

Ahora la palabra pasará al Senado, que deberá revisar la nominación y, eventualmente, aprobarla. Miers se sumará a una Corte que ahora cuenta con un presidente conservador que inauguró ayer mismo su mandato.

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